Después del decimoséptimo beso, Ken la mira y le pregunta- ¿Y por qué yo entre tantos?
Brisa que tenía el instinto, sabía que esa pregunta lo inquietaba un poco y algún día la iba a sacar a la luz. Era la primera vez, pero ella ya se había hecho esa pregunta muchas veces, y además había imaginado esa conversación tantas otras, así que hastiada y llegando al malhumor le contestó clavándole la mirada- ¿Es que no te das cuenta?
-No- dice él- una mina normal no se enamora de un chino.
Ella lo besa, esas palabras la llenan de ternura al punto de explotar.
-Lo tomo como un cumplido, pero eso depende del entorno… lo que llamás normal. ¿Yo que soy?
-Gaijin- dice Ken con el tono de seguridad que no deja espacio para nada más.
-¿Y vos?
-Nihonjin.
-Jaja... ¡Qué pelotudez! ¿quién te llenó la cabeza con esas cosas? ¿Ahora la gaijin soy yo? ¡pero quién se creen que son ustedes que vienen acá a copar todo de tintorerías y superchinos para decirnos gaijin a nosotros!
-Nihonjin- responde él gracioso.
-Tenés que arreglar el espejo chino. Yo no soy gaijin, y vos no sos nihonjin. ¿No te das cuenta?-Ken la mira en silencio, sin decir nada. Esta vez, Brisa le penetra los pensamientos abriéndose camino por sus mares que le reflejaban el sol- ...Porque vos tenés mis ojos.
Sin ánimos de dedicárselo a nadie, mientras pensaba en los nombres de los personajes, mi inconcsiente me juega su pasada. Así que todavía me queda el calorcito de la semana pasada y la ternura de toda la vida. A mis ojis, que yo misma adopté a los 2 años. Kenyu Y María. El nombre de la oba no está porque se me ocurrió primero el de Brisa (esa otra nena hermosa con la cual pegamos estrellas y brillantina) y quedaba mejor con el personaje. Igual, esperemos que su voz no sea así.
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