lunes, enero 21, 2013

En auto por Rivadavia con toda la flia, mi hermana mirando al frente me dice: Mirá, esa es una foto de Matayoshi.
Y yo le digo, mirando hacia adelante: ¿Eh? ¿Qué cosa?
Ahí, con los dos nenes. Es como las fotos que saca Matayoshi.
Miré mejor... y era verdad. Hermosa imagen... lástima que no tuviera camara. De todas formas era mi hermana la que tiene el ojo camara. Yo soy un cero. Pero si que era bonita. Adelante nuestro apenas, habían  dos nenes sobre una sola bici. En una calle de tierra pero con bastantes piedritas por lo que era dificil maniobrar. A la izquierda un paredoncito y más allá atardecía. Por lo que a cierta altura (más bien baja) la luz intensa tenía su plano de clivaje y por debajo era solo sombras. Hubiese sido una linda foto, con juego de luz y sombras con los protagonistas pedaleando.
Lindas como las que saca Mata. De casualidad hoy entré a su blog y después de tanto tiempo en silencio, están de vuelta.

sábado, enero 19, 2013


Coqui-Negra-Ponyo-Pono-Porong-Ono

miércoles, enero 16, 2013

A-NI-MAR-SE



LEA PorNos invita a participar de la sección Poema de la Semana a poetas y artistas plásticos, enviando sus versos y dibujos a poemadelasemana@gmail.com con sus datos, para ser publicados periódicamente en esa sección.

El segmento Poema de la semana es un espacio que brinda el proyecto LEA PorNos a través de su web y sus redes sociales, para difundir el trabajo de escritores y artistas plásticos o artistas visuales en general. Más allá de nuestras publicaciones como sello editorial, creemos que la poesía y el arte en general, debe ser difundido, compartido y promovido. Para que las personas tengan más posibilidades de acceder a lo que se crea en diferentes partes del continente y el mundo, decidimos difundir poemas de poetas consagrados, intentando mostrar sus versos acompañándolos con imágenes de pinturas o esculturas de artistas contemporáneos quizás no tan conocidos o divulgados a día de hoy, y hacer lo mismo con poetas o escritores de versos contemporáneos junto a grandes obras de la historia. intentando lograr acercar a quienes nos visitan, todo lo que ha hecho grande a estas actividades y a la humanidad, y lo que se está haciendo ahora por eso. 

Acción poética.


lunes, enero 14, 2013

Pindor, 3 años. Cumpleaños Feliz.



Manchadísimos. (mil veces)

¿A dónde vamos corazón?


"Me gusta tener tu risa, 
y tu mirada también.
Si los demás tienen prisa, 
dejemos todo 
y a empezar otra vez." 

Mancha de Rolando. 

miércoles, enero 09, 2013

El cineasta y la partera (1era parte) Jorge Asís.


El lunes encontré de casualidad "El cineasta y la partera" en una librería muy interesante que vende usados en Burzaco. Justo cuando lo había dejado de buscar, el precio ($12) practicamente me obligó a comprarlo. Es de 89 y por un mes, otra vez, es más viejo que yo. De hojas amarillas pero fuertes. Los libros de antes eran otra cosa. 
Me gusta la prosa de Asís. No lo puedo evitar... tiene esa manera de narrar... cosas tan cotidianas, pero de novela. Con un lenguaje insolente... casi familiar. Diría que si mi amiga Pocha supiera escribir así, dificilmente se los diferenciaría. El tipo metió la palabra "pijazo" en los primeros capítulos que voy leyendo. Al margen del lenguaje... me entusiasma. Además del contexto histórico, las pequeñas historias son bien argentas. Las calles de once... siempre son calurosas y calentonas. 
Cubito dice que Asís es un chupaculo de Menem. Por otro lado, he leído algunos comentarios desafortunados de Asís sobre Viñas, y eso me afecta el inconsciente. De Viñas no leí ningún libro entero aún, considero que requieren de una cierta maduración para hacerlo. De todos modos, creo que nadie puede negar que fue un grande. La historia de fiscal en el hospital, la única vez que votó Evita me la sé de memoria y es fascinante. Pero a Viñas le tengo un cariño especial e indirecto, porque es uno de los pocos que dijo que Walsh era mejor que Borges. 
Hoy fui a comprar un lampazo a una casa de limpieza y para pagarle apoyé una carpeta y el libro que tenía en la mano, sobre el mostrador. El chico que era re copado dobló el cuello para leer el título y me dijo: "Interesante Asís... sabe mucho de política... y habla muy bien" Después nos quedamos hablando un poco de política. Bah, él hablaba porque yo estudio medicina. Soy ignorante. Me dijo lo malo de las novelas históricas era uno tenía que volver hacia atrás, que para entender la historia había que entender la política, y para entender la política (los discursos peronistas) tenía que leer El Príncipe de Maquiavelo.
Las idas y vueltas, las ideas y las vueltas. 

martes, enero 08, 2013

Too much love will kill you - B. May-


Y si... existe la gente que ama más a Brian que a Queen. 
Me acabo de dar cuenta. 
Esta versión es una puñalada. 
Demasiado amor te matará. 


sábado, enero 05, 2013

160

Hoy me subí al 160 atrás de todo, por lo que tenía toda la vista para mí. Como estaba sin el mp4 me inventé un juego. La cosa es así: Calculás cuanto valés según el precio de tus ropas (sin contar las mudas) lo sumás y lo comparás con los demás. Ejemplo mío: Zapas "Roller star" que me regaló mi viejo por 100pe, unas calzas negras comunes 30pe y una remera naranja horrible que compré hace cuatro años atrás, de oferta por 15. Jota= 145pe. Muy triste... empecé a compararme con los demás... y todos me superaban sólo con el calzado. ¡Dios mío! Ahí me di cuenta que voy a trabajar como una crota... y pensar que en cualquier momento uno se puede cruzar con el amor de su vida. 
Sólo una chica me hacía frente pero tenía puestas unas ojotas (depende la marca, varía el precio) y un vestidito para nada ostentoso. 

viernes, enero 04, 2013

Kitchen (no de Banana, de oba Toyo)

Un día que me quedé a dormir a lo de mi abuela, resulta que a mi celular se le estaba acabando la batería y no encontraba ningún enchufe desocupado. De casualidad veo uno lleno de grasa, entre el microondas y la cocina, a la altura de mi vista sin ningún lugar cercano donde apoyarlo. Más arriba cerca del techo, veo una especie de estante, muy angosto "justo para apoyar celulares" pensé. Porque carecía de utilidad, sólo tenía una taza con té adentro. Mi oba que estaba ahí lavando los platos, vio lo que acababa de hacer y me re cagó a pedos por lo que tuve que sacar de ahí mi celular. "aaaaaaaaah" Le dije yo mientras ella se reía y me decía "No, no, porque eso". 
Los japoneses tiene eso... de tradicional y de respetar rituales que me parece tierno. 
Ahí me di cuenta que ese era su lugar sagrado. La cocina. Donde prepara  la comida para toda la familia y termina por sentarse siempre última a la mesa. La cocina, su lugar, porque nunca está sola. 

susurros de Okinawa.



Pero algo en seguro, y es que conozco más que nadie
a este cielo que
tanto en los momentos tristes como en los alegres
tantas veces miré hacia arriba...
Hay cosas que en los libros no están escritas.
Hay algo muy preciado aquí seguramente,
Y eso es el tesoro del isleño. 
Shimanchu nu takara. Begin. 


Los pies descalzos, jóvenes y fuertes, sobre la arena blanca y estrellada, se despiden al fin del agua transparente y cálida. De ese mar de ensueño que va borrando sus huellas con olas bajitas y calmas. 
Y lucho conmigo misma por imaginar ese lugar -del que no tengo recuerdos- con lo más hermoso que puedo crear, y sé que no voy a lograrlo, pero eso poco importa ahora porque la sensación de pureza y paz... es como si estuviese allí. Como si no hubiese otro lugar en el mundo donde uno pudiera sentirse así de pleno. 
Y a veces dudo... dudo de las criaturas marinas, de las flores enormes y rojas de vida. Dudo del aire cálido y el latir de los tambores. Dudo de la gracia que tienen esas mujeres al bailar esos pasos tan sencillos que transforman sus manos en aves. Dudo de que todo sea realmente así. Dudo de la orilla cercana, porque el paisaje a lo lejos es tan infinito e indescifrable que duele de belleza. Y de nostalgia. 
Y dudo, en mis propios pensamientos de verme allí. Porque la realidad es distinta de este lado. Siempre es distinta y cruda. La distancia; kilómetros de realidad en caída libre. 
Sonrío porque sé que ahora estás acompañado por ese mítico ángel que se llama oba. Que tiene mis huesos y mi piel blanca, mis silencios y mi ternura. Mi esencia y mis broncas. El nombre de mis verdades y el recuerdo ténue de mi infancia a los que me aferro con todo lo que no tengo y lo que soy. 
Ahí están otra vez los dos, donde todos mis pensamientos se hacen uno. En esa perla bruta que brilla en el centro del collar que va desde Taiwán hasta la imperial isla de Kyushu. Ese cordón en el horizonte donde muchos tendemos los sueños al sol. 
Hoy te prendo un sahumerio y dejo una taza de té al lado de tu foto.  Me preparo para la despedida. 
Te voy a buscar al negocio con unos pejerreyes fritos para que comas en tu descanso. Sudás de calor. La caldera no deja de echar vapor. El techo de la tintorería está negro. Te miro, como toda la vida te vi planchar las prendas de los clientes, mientras le salían cada vez más arrugas a tu rostro. 
Mientras tomamos té, te pergunto cómo se dice arteria y vena en japonés. No sé por qué se me ocurrió semejante cosa. Quizá pensé que podría servirme en un futuro para alguna profesión. Lo cierto es que comprendí mucho tiempo después, que esa relación era la que nos unía. Por más que mi espíritu tire con fervor hacia otros vientos, lo que corre por mi sangre no lo puedo negar. Ahí, está la historia de mis abuelos por muy lejano que sea su origen. Y tarde o temprano eso se vuelca en mi corazón, una y otra vez. 
Después del descanso, hacemos el último trabajo: entregar las prendas. Caminamos lento y sin prisa. Los vecinos nos saludan al pasar, y te tengo que soplar los nombres. Claro, porque para vos Doña Rosa es Garay 510, y el griego Mavrakis es Iberlucea 210, y Don Cavaleiro el grandote siempre fue Rosales 478. Y comprendo que fuera del mostrador el mundo vuelve a comenzar (como tantas veces lo afrontaste) para vos, cuando me susurrás que en la calle la gente es tan rara. 
Jota Pé Shinzato. 

jueves, enero 03, 2013


Para el que tenga ganas de divertirse y jugar a ser actor. Para el que se atreva a dejar de juzgar/se. Para el que busca mayor conexión con el universo (?) Para el que quiera contemplar mejor las cosas y ver con muchos ojos, se abre un nuevo talle con Maru Fantini, una mujer divina y copada, humilde y talentosa vértebra por vértebra!

miércoles, enero 02, 2013

lunes, diciembre 31, 2012

Tuna, Chow y Pindor.






LAS PALABRAS QUE CUSTODIAN AL MIEDO
YA SE VAN A CALLAR. 
(CJS)

viernes, diciembre 28, 2012

Alejandro Dolina - Puente.

El último día de teatro, Maru nos regaló un texto hermoso que por sí solo pide ser compartido. Nos pusimos en ronda, y nos abrazamos mientras nos leyó estas palabras divinas de Dolina.
Creo que es un lindo presente para cualquier ocasión.
Gracias a ustedes por estar ahí conmigo. Que cerremos bien el 2012 pese a todo para recibir un 2013 mejor. Amor y paz. ¡Salud!

Alejandro Dolina - Puente. 


"El verdadero milagro de la vida no es encontrarse con uno mismo, que después de todo no es más que una paradoja de quinta... Lo importante es encontrarse con alguien. Esos efímeros puentes que dentro de este mundo de islas algunos suelen tender; efímeros porque duran muy poco y hechos quizas de la misma materia de la que están hechos los sueños.
    Por ahí, cada tanto, en esa horrenda soledad que es la vida, uno liga un puente. Un puente que se puede tejer con un cariño o con un amor; quiere decir que en este mundo donde todas las citas son fallidas, o casi todas las citas son fallidas, en donde casi todo consiste en ir a esquinas donde nadie acude, en donde casi todos los encuentros fallan. Mi vida es ir a buscar y no encontrar, y es así...
    Salvo alguna que otra vez, como flechas luminosas en la noche, en que uno va a una esquina y hay alguien, bueno... yo creo que eso merece festejarse y festejarlo con dignidad, y hacer digno ese pequeño puentecito que se ha tendido.
    Solo una vez en la vida de un hombre pasa un centímetro cúbico de suerte y solo la pescará el que este todo el tiempo atento.
    Nos toca solo un cachito de suerte en la vida y el peor de los pecados es dejarla pasar.
   Hay que estar atento a las señales, atento a las citas, que se cumplen pero son muy pocas, atento a los sueños que se dan, pero son muy pocos...."

martes, diciembre 18, 2012

Diario de una tutuquera. (oyente)


Hace varios días que los oyentes estuvimos palpitando el gran día de la movida. 
Una pena que no haya podido ir a llevar cosas y darles una mano, y un abrazo a Susana Trimarco. 
Hoy durante toda la mañana escuchando en el negocio a perros, se respiraba otro aire. Mucha ansiedad, mucha energía, mucha buena vibra que se transmitió. 
Las palabras de esa mujer de fierro, es admirable. Es un ejemplo. 
Cuando pasaron por el noticiero la absolución de los imputados la semana pasada me dieron ganas de llorar.   Es una impunidad tan grande, tanta injusticia junta que no cabe en ningún punto. De modo que no va a quedar así. Pero fue una desilusión, una decepción tan grande. Que uno siente la miseria, siente la humillación y la vergüenza. Y uno dice "este país se va a la mierda, yo me tomo el buque". Pero después de todo  el tornado, cuando Susana Trimarco volvió a hablar, ella estaba intacta. Ahí fuerte, firme, como un roble. Porque ya la justicia no depende de los jueces para esa mujer. Y la va a conseguir a toda costa. Demostró que tiene las agallas para escrachar y denunciar a los mafiosos. Y si ella habla, y el pueblo la apoya, las cosas pueden cambiar. Ella es un símbolo... la seguridad, el temple, la valentía, el aguante. ¿Cómo renunciar si ella aún sigue de pie y va para delante? Por gente como ella, quiero creer en el país. Quiero quedarme y pelearla. Porque ella también lo hace por todos, su lucha es por el pueblo.
La otra vez en el subte, por esas cuestiones de la vida, nos quedamos unos minutos encerrados y nadie sabía que pasaba. Entonces una pasajera dice "¡Qué país este!" y el señor de adelante contesta "El país no tiene la culpa, sino los que viven en él" 
Hermoso el programa de hoy. La movida solidaria, la gente que está presente y se hace cargo de la causa. Huidobro (divino) en la voz de Andy, en la letra de Marita, en una cartatesoro. Y otra vez, Dennis cantando Cambia todo cambia. 
Pido perdón si apuré a algunas clientas que aparecieron en el momento justo en que quería ser todo oídos.

KAZOKU.




lunes, diciembre 17, 2012

INSTRUCCIONES PARA BUSCAR AVENTURAS - ALEJANDRO DOLINA.

Se puede afirmar, sin temor a la indignación de los sabios, que en los tiempos que corren es cada vez más improbable tropezar con la aventura.
Lo imprevisto, lo extraño, lo misterioso no sucede nunca.
Curiosamente, parecen existir muchísimas personas con espíritu aventurero. Todos los días conversa uno con señores que desean vivamente una vida más interesante y un teatro de acontecimientos más rico y más amplio.
Esta gente sale de su casa cada mañana esperando que algo ocurra y buscando, como decía Whitman, "algo pernicioso y temible, algo incompatible con una vida mezquina, algo desconocido, algo absorbente, desprendido de su anclaje y bogando en libertad".
Pero la búsqueda es siempre inútil y casi todos los hombres, en e ocaso de sus vidas, confiesan que no han vivido jamás una aventura.
¿Dónde están - se pregunta uno - las doncellas atormentadas por un gigante que desde la torre se algún castillo esperan nuestra intervención salvadora?
En ninguna parte. Ya no quedan gigantes, ni castillos, ni - mucho menos - doncellas.
La actual civilización parece pensada para evitar las aventuras. Porque en realidad la aventura es el riesgo. Y nadie quiere arriesgarse.
Siendo la seguridad un valor cuya admiración se promueve de continuo, es inevitable que la mayor parte del esfuerzo tecnológico que se realiza esté destinado a evitar sucesos imprevistos. Las cerraduras Yale, los despertadores, los semáforos, las píldoras anticonceptivas, las alarmas, los preservativos, los cierres de cremallera, las agendas, los paracaídas. Todos estos inventos alejan el sobresalto.
Naturalmente, siempre queda alguna grieta como para que se introduzca lo extraordinario. Pero no es suficiente. Para demostrarlo, vale la pena realizar una sencilla experiencia: pidamos a nuestros conocidos que refieran los hechos más curiosos que han vivido. Los resultados serán entre aburridos y penosos.
Alguien quedó encerrado en el ascensor durante una hora. Otro dice haber ganado un jarrón en una kermese. Un tercero obtuvo un boleto capicúa.
Se trata de aventuras miserables.
Los griegos pensaban que las cosas ocurrían sólo para que los hombres pudieran contarlas luego. Si esto es cierto, el futuro de nuestras conversaciones es poco prometedor. ¿Qué les contaremos a nuestros nietos? ¿Que una vez vimos un choque? ¿Que se nos reventó un sifón? Pobre será la épica que surja de estos modestos cataclismos.
El aventurero actual ha aprendido a contentarse con sombras de emoción. La televisión y el cine son sus melancólicos proveedores de asombro.
Chesterton había inventado una solución genial: la Agencia de Aventuras.
Era una empresa que tendía a los caballeros que experimentaban el deseo de una vida variada.
Mediante la satisfacción de una suma anual, el cliente se veía rodeado de acontecimientos fantásticos y sorprendentes provocados por la Agencia.
El hombre salía de su casa y se le acercaba un chino excitadísimo quien le aseguraba que existía un complot contra su vida. Si tomaba un coche, era conducido al Barrio del Invierno, donde cunden las riñas, los marineros egipcios y las mujeres peligrosas. Gracias a esta eficiente organización, el aventurero se veía obligado a saltar tapias, pelear con extraños o a huir de desconocidos perseguidores.
Pero la realidad, aun cuando ha sido capaz de depararnos empresas tan absurdas como las que investigan mercados o gestionan transferencias de automóviles, no nos ha brindado una Agencia de Aventuras.
¿Qué puede hacerse entonces?
Pues hay que actuar. No podemos pensar que las aventuras vendrán a nosotros. De nada sirve esperar lo imprevisto mirando vidrieras o sentados en el umbral. Es necesario que uno mismo provoque sucesos extraordinarios.
Para demostrar que esto es posible, abandonaremos las anchas avenidas de los Enunciados Generales para ingresar en el Laberinto de los Ejemplos Concretos. Para decirlo de una vez, nos proponemos impartir instrucciones precisas para vivir aventuras.
Aventura de la mujer rubia
Antes de comenzar a vivir este episodio, usted debe elegir a una mujer rubia. Desde luego, es preferible que sea hermosa. Y desconocida.
Una vez que usted se haya decidido por una rubia determinada, comience a seguirla. Pero, atención. No se trata de escoltarla durante un par de cuadras murmurándole frases ingeniosas. Hay que seguirla silenciosamente y en forma perpetua. Hasta su casa. Hasta su trabajo. Hasta donde fuere necesario.
Esto no debe interrumpirse jamás. Cada vez que ella entre en un edificio, usted deberá permanecer afuera esperando su salida.
No hay que disimular. La idea es que la mujer rubia advierta cabalmente que usted la está siguiendo. Esto la pondrá muy nerviosa y hasta es probable que llame al vigilante.
Pasarán días, semanas, y tal vez meses. Usted se convertirá en una sombra familiar y silenciosa. Si la mujer rubia tiene novio, no abandone la empresa. Después de todo, usted solamente quiere que algo ocurra. Y tarde o temprano algo ocurrirá.
Aventura del timbre que suena en la noche
Usted camina por una calle oscura. Son las cuatro de la mañana. Tal vez llueve. De pronto, frente a una casa cualquiera, usted resuelve tocar el timbre. Pasan los minutos. Usted vuelve a tocar. Un hombre consternado abre la puerta.
-¿Qué ocurre? - pregunta.
- Ando en busca de una aventura - contesta usted.
Aventura de la novia perdida
Un día usted resuelve encontrar a su Primera Novia.
Si usted ha tenido el descaro de casarse con ella, es evidente que la cosa no constituye una aventura sino una fatalidad.
Pero supongamos que usted no la ve desde hace veinte años. No sabe qué ha sido de ella. Apenas recuerda su nombre y su cara ha tomado ya la forma de los sueños y el recuerdo.
Usted hace averiguaciones. Indaga entre quienes la han conocido. Investiga en los lugares en los que ella trabajó o estudió. Recorre calles al acaso, cree reconocerla dos o tres veces. Alguien le pasa un dato cierto.
Mientras todo esto ocurre, usted se vuelve a enamorar de la Primera Novia y sueña todas las noches con ella, como solía hacer veinte años atrás.
Un día usted descubre su paradero. Sabe exactamente dónde encontrarla. Tiene la dirección, el número de su teléfono y conoce los horarios en que es apropiado llegar a ella.
Usted piensa que la aventura ya puede comenzar, pero en realidad es aquí donde debe terminar.
Aventura del túnel que va a cualquier parte
Usted y un grupo de amigos aventureros comienzan a excavar un túnel en el fondo de una casa, que puede ser la suya.
La tarea deberá acometerse con el mayor vigor.
Durante la excavación se irán descubriendo objetos extraños, tales como huesos, cascotes, tapitas de cerveza, zapatillas fósiles y antiguos pozos ciegos.
El trabajo durará meses y meses. Durante ese lapso surgirá una deliciosa camaradería entre los integrantes del grupo. Es muy probable que todos sean despedidos de sus trabajos habituales, en razón de inasistencias, la impuntualidad y la suciedad, inevitables cuando un excava un túnel. Por las mismas razones, los que tuvieren novia serán abandonados.
Así las cosas, la única preocupación del grupo será cavar y cavar. Un día cualquiera, cuando el túnel ya tenga una extensión considerable, se comenzará a cavar hacia la superficie. Y aquí viene le momento fundamental de la aventura. ¿Dónde aparecerán los viajeros subterráneos? ¿En el hall de una casa habitada por señoritas solteras? ¿En una panadería? ¿En un convento?
Hay otras aventuras posibles: la del que se embarca en un carguero sueco, la del viaje subterráneo a través del arroyo Maldonado, la del que investiga a los mendigos para descubrir que son ricos, la del que se mete en el baño de damas, la del que se agacha a ver por qué no explota el cohete... Hay que elegir.
Salgamos de una vez. Salgamos a buscar camorra, a defender causas nobles, a recobrar tiempos olvidados, a despilfarrar lo que hemos ahorrado, a luchar por amores imposibles. A que nos peguen a que nos derroten, a que nos traicionen.
Cualquier cosa es preferible a esa mediocridad eficiente, a esa miserable resignación que algunos llaman madurez.