Por retratar este proceso tan hermoso.
Participamos de este video con algunas fotitos posando para mejorar el dolor durante el trabajo de parto.
Nuestro trabajo de parto. Lo hicimos en familia, entre lxs tres.
Embarazo; deseado siempre, planeado... no tanto.
Controles interprovinciales, adecuados y suficientes.
Factores de riesgo: ocupación de madre y padre.
El ser humano es una de las pocas especies pensantes que inventa fechas para celebrar como excusa reunirse en familia y consumir, pero que luego le genera angustia pensando en aquellos cuyos familiares faltan o carecen de fondos económicos, entonces termina haciendo colectas y caridad para sentirse bien.
Es curioso la emoción que genera la noticia de un embarazo. Se forma entre mujeres, que incluye madres y no madres, como una red de contención y sensibilización espontánea. Como una telaraña que se teje instantáneamente abajo tuyo. Y caen mensajes de amor, y hermosos deseos, y obsequios porque todo lo chiquitito es pura ternura, y muchos consejos y tips.
De golpe me escribe gente que no veo nunca, o no nos comunicamos muy seguido. Eso significa que basta las huellas en el corazón y no la cotidianeidad en el tiempo para los sentimientos verdaderos.
Y en base a esto se abre un abanico de colores en torno a la maternidad. Y aprendo de todas. De las madres, de las no madres, de las figuras maternas, de aquellas que romantizan la maternidad, aquellas que la sufren a veces, de todas, en fin que hacen lo que pueden. Y las escucho, y hay cosas que me guardo para mí, y otras que pateo para otro lado.
Cuán invasivos somos a veces al dar consejos para vida de otros, aunque sea sin mala intención. Sin ir más lejos, en las consultas médicas, damos miles de consejos entrometiéndonos en la salud y vida de otros, a veces de manera hegemónica, y por otro lado hacemos talleres de embarazo empoderando a las mujeres diciéndoles la verdad: que manden a cagar todas las sugerencias que rompen las pelotas. Hay cosas que solo una sabe, por instinto, por naturaleza, por lo que sea. Al final siempre las respuestas están dentro de una.
Es que en realidad la maternidad es un concepto histórico-socio-cultural, es una construcción que la gente va a haciendo según el momento en tiempo y espacio determinado. Lo que en definitiva se resumen en un juicio de tu comportamiento ante los ojos de otros. Esos otros que crecieron en un mundo patriarcal.
A lo que me refiero es que una siempre intentará ser mejor persona o es mala persona. Pero buena madre o mala madre, es una calificación que sólo se puede dar una internamente. El esfuerzo siempre es válido, así como los errores y el colapso mental.
El autocastigo, la autoexigencia. La culpa... también es patriarcal. Los hombres no deben sentir culpa en relación a la paternidad supongo o lo hacen en menor medida.
Esa es la madre que no quiero ser: La buena madre ante tus ojos, y bajo todos estos mandatos paleolíticos.
Quiero seguir siendo yo, pero madre. Transformada, si. Con más responsabilidades si, pero sin romantizar la esclavitud. Manteniendo mis pasiones, y los tiempos... qué difícil los tiempos. Tiempo para mí, tiempo para la lactancia, tiempo para dormir y después para soñar, tiempo de pareja, tiempo para escribir o cantar con Guido, tiempo de actividad fisica, tiempo para trabajar, tiempo para las tareas del hogar compartidas, tiempo para crianza y tiempo para cultivar. ¿Es mucho tiempo o cabe en 24 hrs?
Creo que así las madres se terminan convirtiendo en heroínas.
Sin alienarme ni privarme de nada. Manteniendo mi camino.
Quiero ser madre sin excusas de tiempo. (Y seguir compartiendo vida con los buenos amores de siempre)
La madre que quiero ser, soy simplemente yo.
En esta época hay aplicaciones en los celulares, para buscar personas y hacer un match. Básicamente, gente que busca gente con distintos objetivos, puede ver fotos y una pequeña descripción de su persona y cuando uno toca la imagen salta un corazón que genera un aviso a ésta persona, y este enlace permite que puedan iniciar una conversación. Virtualmente, claro. Como si fuera poco, uno puede modificar el radio de distancia de estas personas a alcanzar, de manera que puede encontrarse vecinos, o gente que esté en ese momento a pocos metros.
Pero todo esto ya lo saben. Es divertido, no lo voy a negar. Es como un folleto de natura donde ves el producto para consumir, y vas pasando el dedo. Una sola vez, mis amigos me lo bajaron al celu, pero no funcionó. Pusieron mal las distancias, me terminó escribiendo un brasilero y me aburrió.
Todo esto es muy tecnológico, y estas cosas generan mucha ansiedad.
Mi último match fue bastante distinto. Ni mejor, ni peor. A mi manera, siempre.
¿Cuándo fue la última vez que escribiste una carta? Yo escribo todo el tiempo cartas. Mucho menos de las que me gustaría. A veces las escribo en mi mente y no las envío. A veces envío sólo algunos renglones para no ser tan carnaza.
Decía entonces. A él, lo conocía del trabajo. Así que no tuve que poner ningún kilómetro de distancia. En realidad, esa la poníamos nosotros. El decía que no éramos muy cercanos (puteada), yo no me daba cuenta pero me encendía cuando estábamos juntos.
Le conocía la cara, así que no necesité ver sus fotos. Sin embargo, me contó cosas de su vida. Y yo me imaginé esas fotos de su historia y las quise tocar, para que aparezca el corazón.
Cuando me di cuenta que me quemaba por dentro cada vez que lo veía, lo hice. Le matcheé el alma. Le escribí una carta, se la dejé sin que se de cuenta en el bolsillo de la mochila el día que se iba de licencia por unos días a descansar. No stalkeé su album de fotos para ponerle un me gusta; le dejé mi corazón en esas letras. Intenté expresarle lo que yo sentía, a ver si le quemaban los ojos cuando lo leyera.
Con convicción, como me la juego pocas veces, pero sin dudar. Cuando se trata del corazón no hay mucho que debatir, uno tiene que avanzar y salir triunfante o hacerse mierda y revivir. Cuando hay pasión, en lo que uno siente, en lo que uno hace hay que escribir cartas con fuego. Porque esas cartas son las que escribimos nosotros y no esperamos del destino. Y ahí jugarla toda.
Como al hacer una inversión o apostar. Animarse (me gusta mucho esta etimología) a cambiar de amor, de trabajo, de lugar, de respirar, de actuar. A dar el primer paso.
Estos pequeños pasos, que cuestan una bocha, que uno da temblando pero con convicción interna, es la antimuerte. La carta escrita con fuego, de la jugada maestra que va a marcar tu vida.
Qué difícil igual, matchearse uno mismo, todos los días. Hay que hacer el ejercicio y contruir la imagen que nosotros mismos queremos. Hay gente que matchea a otros sin matchearse nunca a sí mismo.
Hay gente que le pone un me gusta a las fotos de sus días, de sus relaciones, de sus rutinas... por costumbre. Esta es la antivida.
En fin, como no era una aplicación, la respuesta la tuve después de varias semanas. Me rechazaron ¿Lo pueden creer? ¡A mí, mi amor, que soy alta diosa! ¡Se me hacía el difícil! O sea, que no me matcheó, me rompió el corazón.
Pero yo siempre diva nunca indiva. Nada gente, le duró unas semanas. Chapamos en una fiesta (donde me tuneé para matchear todas las pintas de birra que hubiera) después de bailar cuarteto y nos tuvieron que despegar unos amigos porque colisionaron nuestras galaxias. Desde ese día, celebramos la vida que es una fiesta.
Miles de veces lo tuve que hacer, y no lo pensé, hasta que te imaginé hija.
Es una advertencia, para que después no digas que te traicionamos.
Cuando vos apenas nazcas, en ese mismo instante que confunde tiempos verbales,,, cuando termines de nacer, en fin cuando me atravieses, vidita: todo va a ser espantoso. Por suerte, no se si para vos, pero va a pasar muy rápido.
Será lo menos violento que se pueda, y tal vez no haya otra forma.
Vas a escuchar de golpe muchos ruidos extraños, y sentir frío. Es el cambio climático de pasar de mi vientre, al exterior. Una mano amiga te va a estar frotando con ganas la espalda, y agradezco que no sepas putear como tu madre en ese momento... aún. Muchos ojos van a estar observándote, impacientes, expectantes. Pero eso no es lo peor.
No vas a tener segundos de haber nacido que ya vamos a esperar todo de vos. Vamos a estar esperando de hecho, muchísimo. Pero sé de donde venís hija. Discúlpanos de antemano por exigirte siempre tu máximo potencial, porque asi será. Nunca menos. Hasta donde puedas, pero que sea lo mejor. Y vamos a estar siempre acompañándote... aunque nuestra guía seas vos.
No te vamos a presionar, pero vamos a esperar que salgas como una campeona. Que rujas, que briles... y sobretodo, que llores.
Yo sé que es mucho para alguien que recién está aprendiendo a respirar. Sé que te pido mucho hija, pero llorá con energía. Llorá con vida.
Si podés, mové tus bracitos y piernitas.
Cero puntos hija, el color de tu apgar. Jamás rosita. Porque no hay número capaz de puntuar la increíble combinación de colores que va a llevar tu luz.
Sé valiente hija, llore si es necesario.
Es un mundo loco al que vas a venir, eso sí. No te preparamos nada, porque cuando estés acá... va a cambiar por completo.
Hasta cuándo.
Me pregunto hasta cuándo vas a seguir soportando ese pelele.
Ese que ya sabes que te utilizó,
que en definitiva no te respeta ni te aprecia.
El mismo que te busca cuando se queda solo,
cuando tiene miedo,
cuando cree que no encuentra nada mejor y va a lo seguro,
que en definitiva, te desprecia.
Hasta cuándo vas a seguir estando para alguien
que no te merece.
Lo que duele de cortar esos lazos tóxicos
es darse cuenta que la ilusión que creías
se desvanece.
Papá Noel son tus padres (diría el profesor).
Es crecer.
No necesitas a alguien al lado que te diga
lo que vales, o que te respetes.
Lo que necesitas es sacar el ruido de tu cabeza,
el miedo a quedarte con vos misma
para escuchar tu corazón.
Y sea esa voz convincente quien te lo aclare.
Conocí a Juani hace muchos años, cuando éramos compañeras en la facultad. Realmente cursamos sólo una materia juntas, pero en seguida pegamos buena onda. Además que nos tomábamos el mismo colectivo al regresar a nuestras casas por las noches y a veces nos cruzábamos en los pasillos algunas horas antes de las cursadas, pues hacíamos tiempo ahí y estudiábamos con mates por medio.
Era unos años mayor que yo, se notaba de lejos que era muy buena persona, tranquila y serena. Se había atrasado con las materias porque trabajaba durante el día y solo podía cursar de noche.
Vivía con su madre que ya era grande y tenía algunos problemas de salud, su padre había fallecido dejándoles varias deudas y por eso trabajó siempre duramente.
A pesar de que no avanzaba mucho en la carrera, era muy optimista, estudiaba mucho en el poco tiempo que tenía libre, y siempre hablaba de lo orgullosa que estaba su madre por tener pronto una hija profesional.
De vez en cuando nos visitábamos las casas para estudiar, algunos fines de semana próximos a los parciales y a los finales. Fue así que nos hicimos más cercanas. Su hogar era muy acogedor, su mamá era divina, sin embargo yo sentía cada vez que iba una bruma de tristeza. Como de encierro y oscuridad.
Seguían hablando del difunto padre de Juani, como si hubiera muerto hace poco, aunque llevaba años en el otro mundo. A parecer sólo físicamente, porque los recuerdos constantes hacían que su alma siguiera rondando en la casa.
Juani me contaba que su madre había sido muy apegada y no había podido superar la pérdida. En realidad eran de otra ciudad, así que ahí donde estaban no tenían ni familiares ni amigos. Se había conocido en una reunión de iglesia, cuando eran muy jóvenes y después de casarse se mudaron unos kilómetros de su ciudad natal. Su papá nunca quiso que la madre trabajara ni estudiara, así tenía tiempo para estar en casa y criar a Juani. Sólo salía para ir a la iglesia los domingos y para hacer los mandados algunos días.
Juani me contaba que aunque su padre nunca fue muy afectuoso, trabajaba mucho por ellas y nunca les faltó nada. El la cuidaba mucho, y eso le traían algunos conflictos internos que pocas veces se animaba a plantearle. De chica sufría no tener hermanos para compartir aventuras, y pocas veces la dejaban ir a jugar con otros niños. En la adolescencia, la dejaban salir, pero debía volver a más tardar a las doce de la noche, siempre. Incluso los pocos cumpleaños de quince que pudo disfrutar, por lo que no conocía ni el carnaval carioca ni llegaba nunca a probar la torta. De echo su propio cumpleaños de quince terminó a las doce, y como varios compañeros sabían de antemano, muchos se ausentaron.
Cuando Juani le dijo a su padre que quería ser ingeniera, él se sorprendió porque siempre fue el sueño que no pudo cumplir por tener que trabajar desde muy chico. Rindió varias veces el ciclo básico común, y aunque era muy inteligente y estudiosa, recursó varias materias. Eso la bajoneaba cada vez más y sus padres la veían tan mal, que le insistieron para que dejara esa ambición, que tal vez simplemente era que no servía para esa carrera pero sí para otras cosas que estaba desaprovechando.
Por suerte su deseo era más fuerte y aunque con tropezones, nunca bajó los brazos al estudio de lo que deseaba.
Había noches enteras que la pasábamos con mates, apuntes y litros de café. Estudiábamos un montón en esas épocas. Esa era nuestra trasnoche. Cuando viajábamos temprano para rendir, nos cruzábamos a pibes que tampoco habían dormido toda la noche, pero que volvían del boliche.
Había veces que Juani ni siquiera se presentaba a rendir, y eso me daba lástima. Me preguntaba qué me habían tomado y yo estaba segura que ella lo sabría responder. Pero la entendía, porque yo también tenía mis inseguridades. Con el tiempo entendí que su atraso con las materias no tenían que ver con su edad, o el tiempo de dedicación al estudio. Se vencía, se daba de baja, antes de tiempo. Como si internamente, algo la condenara al fracaso.
A pesar de eso, siguió cursando. Y casi no nos juntábamos a estudiar porque estábamos en distintos años, pero cada tanto nos frecuentábamos para ponernos al día de nuestras vidas.
Me contaba que su vida seguía igual, trabajando, cuidando s su mamita. Estudiando mucho y avanzando de a poco. Con poco tiempo para salir con gente pero que estaba conociendo a alguien y estaba muy feliz. Era uno de los clientes que había conocido en el trabajo. Parecía un tipo educado y atento. Se hablaban mucho por las redes sociales y se mandaban mensajes todos los días.
El le dejaba siempre algún chocolate o alguna flor. Habían tenido ya algunas citas. Estaba muy contenta, se la veía entusiasta.
Al poco tiempo nuestras conversaciones fueron menos frecuentes, me contestaba siempre con mucho cariño, pero cada vez menos, después de algunos días, excusándose que estaba muy atareada aunque muy bien.
La última vez me llamó por la noche, angustiada diciéndome si me podía acercar a su casa. Llegué tarde, la habían llevado al hospital porque había tomado varias pastillas para dormir cuando discutió con su pareja.
De eso ya pasaron varios meses, y por suerte Juani pudo abrir los ojos y despertar. Por supuesto no lo hizo sola, ni fue en seguida.
Al principio solo podía llorar, y es que era necesario descargarse. Con el tiempo y la terapia pudo expresar en palabras lo que había vivido.
Me dijo como vivió toda esa relación fugaz, pero tormentosa. Como se sentía feliz envuelta en un engaño y que hasta hace poco no se dio cuenta como negaba todo.
El la manipulaba todo el tiempo, y por eso había dejado de frecuentar algunos amigos y contestaba poco los mensajes. De a poco fue aceptando sus reglas, incluso las que iban en contra de sus deseos. Me contó que había dejado de estudiar también. El le prometía que se iba a separar y que pronto iban a poder estar juntos... pero eso nunca llegaba.
Y de como ella no se daba cuenta... hasta ahora, por suerte.
Me alegró verla con fortaleza, y sanando de a poco. Me dijo que pudo entender que en realidad las peores deudas que le había dejado su padre, eran las de amor, seguridad y confianza. Y eso, lo podía ver ahora, por suerte, que estaba volviendo a pegar todas las piezas rotas dentro de ella.
La violencia viene oculta y disfrazadas de muchas maneras. Todos los golpeas habían sido a su alma, quebrantándola. Y esa era en realidad la verdadera herencia de mierda que le había dejado su padre. Porque no solo había naturalizado todas esas costumbres, sino que negaba todo tipo de sufrimiento y esas maniobras dañinas que simulaban el afecto. Impidiéndole a Juani, conocer su propia luz y el amor por ella misma.
Así fue como se terminó de romper sus pedacitos, se hizo polvo de estrellas... pero de la tristeza se hizo luz. Ahora sabe que nadie la puede apagar.
Ni dios, ni patrón, ni marido.
Amarte a vos sobre todas las cosas.
Porque ese es el único inicio.
Comprender el propio amor, luego hacia las personas, luego el resto.
El que no se ama a sí mismo, no puede amar lo demás.
Se queda el sentimiento aunque sea bueno,
en un sinsentido. Un incierto.
Nunca nadie antes que vos.
Nunca nadie más que vos, sobre todas las cosas.
¿Estarían ahí si fuera al revés?
¿Cómo sería si fueran ellos los que no desearan nunca un embarazo?
Porque el deseo urge y así surge.
Digo porque muchos no deben desear nunca un embarazo, y sin embargo son cómplices cobardes de este sistema. Digo, porque podríamos cambiar las cosas. Pregunto si fuera al revés...
Si después de una fogosa noche ellas desaparecen, huyen, desembarazándose del asunto.
Si quedaran ellos con la duda y el temor... y el vientre ocupado.
¿Recordarían tomarse la pastilla todos los días, que es una paja? Porque pincharse la cola todos los meses, olvídalo, ya lo sé.
¿Qué pensarían si en ese momento íntimo de besos y roces, ellas rechazan el forro porque les molesta?
¿Cuántos de todos ellos tendrían al día su método anticonceptivo? ¿Cuántos de ellos aún nunca desean un embarazo?
¿Cuántos estarían dispuestos a llevar a cabo los controles de embarazo con extracciones de sangre, pérdida de tiempo en colas y burocracias para los demás estudios? ¿Cuántos estarían decididos a parir? ¿Cuántos elegirían no parir? ¿Cuántos si pudieran no asumir ningún rol de progenitor responsable, huirían? Como desertores.
¿Cuántos más seríamos , compañeros? ¿Cuánto más sería el compromiso?
¿Se disfrazarían de grinch o de hinchas de sarmiento de Junín para copar el congreso con furia? ¿Se sumarían al grito colectivo? ¿Mostrarían el torso en verano?
¿Qué votaría usted señor diputado si fuese su cuerpo?
La ley de aborto no es un asunto de mujeres. Es una deuda del estado hacia todas las mujeres que obligaron a parir en su contra.
No es asunto de mujeres, porque hay mujeres en contra. Pero con mucho respeto creo que aquellas que están en contra no entienden de que se trata. El concepto que sostienen fuertemente tiene que ver con la VIDA (entiendo yo. Como también esta Ley que deseamos) ideológica, no real... encegueciendo a través de su ternura y creencias, que la muerte llegó hace rato y sigue ocurriendo.
Así como también hay compañeros que acompañan y apoyan.
Ni siquiera es un asunto. Tiene que ser LEY.
¿Cómo se apurarían los tiempos si la Alberta hubiera tenido un embarazo no deseado?
Primero: requiere un mínimo de compresión de la realidad y del contexto histórico. Es una voz alzada de años de silencio, privilegios y desigualdades.
Segundo y lo más difícil. Basta con ponerse en la piel de ellas, compañero, compañera.
Si nunca podés ponerte en la piel de otra, es lógico que no apoyes una ley, porque por suerte no te pasó.
Ese faltar de las mujeres a sí mismas ejercido por ellas mismas siempre lo he considerado un error. No se trataba de atraer al deseo. Estaba en quien lo provocaba o no existía. Existía ya desde la primera mirada o no había existido nunca. Era el entendimiento inmediato de la relación sexual o no era nada. Eso también lo sabía antes del experiment..
1)
Este día como todos los inventos comerciales me generan un poco de incomodidad.
No debería existir un solo día para honrar a las Madres, pero acepto que me hace feliz ver a las familias juntadas, comiendo felices. Tal vez sea una excusa para les hijes del rigor.
Pienso también en todos los pequeñines que no tienen madres, incluso los adultos a quienes ensombrece un poco este día alguna ausencia a pesar del tiempo. ¿Pero que son las madres sino ejemplos de lucha, resistencia y fortaleza? Incluso en la ausencia, ellas, continúan dejando este legajo a sus hijas e hijos.
Madre, figuras o función materna, maternidades: Son todo lo mismo. Mujeres. Poder femenino invencible, indoblegable. Innato, natural, forzado o esforzado. El superpoder es ser cada día, la mejor versión de sí.
A lo largo de la historia las mujeres demostraron lo poderosas que pueden ser si se unen. Desde siempre.
La maternidad no se opone ni al feminismo ni al aborto, al contrario. Esto es una gran confusión mental.
Los espíritus maternos son los que nos inculcan con amor y ternura a ser libres y crecer. A luchar desde lo personal contra cada desilusión, y colectivamente por los derechos de todas.
Fuente inagotable de luz y sabiduría, iluminan siempre nuestros caminos, incluso aunque ya no estén.
2)
Mamíferos somos.
Dependemos de esas glándulas.
La teta, señora, la teta.
Aguante esas proveedoras de alimento.
Ese lugar,
el pecho de mamá
cerquita de su corazón,
el lugar al que todos queremos volver.
3)
-Hoy le compramos rosas a todas las pacientes internadas- Me dice animado
-¡Qué lindo! ¿Se pusieron contentas?
-Si, estaban re contentas, a la mañana entregamos 6 ramos.
-Me imagino. ¿Y a quién se le ocurrió?
-A mí.
-Mentira negro, si los clínicos no tienen corazón.
-No, a mí de verdad. Le dije a Vale y fuimos a comprar. Estoy practicando...
-Aaa ¡al final tenías corazón!
-¿Viste? Hoy lo encontré.
4)
En fin: Feliz día para todas.
Un abrazo y mucha fuerza para todas aquellas madres que hoy están alejadas de sus familias, internadas en los hospitales o en sus casas luchándola. Pronta recuperación.
Tampoco vi venir eso que sentimos al principio, innegable.
Ni lo que vendría después, la fuerza expansora de la combustión que nos empuja adelante como equipo.
No te elegí para que seas mi compañero. Eso se siente: y se lucha o se abandona.
Ahora si, te elijo todos los días. Tu luz hace brillar mi vida.
La salud es un derecho.
Más que una afirmación, a menudo es un reclamo.
Es una verdad.
La vida es un derecho.
La libertad es un derecho.
Y en estos tiempos también,
más que una afirmación es un reclamo
contra las recomendaciones de aislamiento,
Y cuidado de los seres queridos
que es una forma de amar distinta
a la que estamos acostumbrados
extrañando, sin abrazos ni mates
pero comunicados.
A penas un si se quiere, pequeño sacrificio
de estar alejados
para proteger lo que se ama.
Para que el encuentro llegue,
aunque tarde.
La salud es un derecho, si.
Pero la vida y la libertad es tuya.
Eso lo aprendiste a defender con uñas y dientes.
En esta pandemia,
la responsabilidad individual que todos cuestionan
no es más que otro derecho de conducta
para todos los que tienen capacidad de consciencia.
Significa que la vida tuya,
no la salva nunca el sistema de salud
(aunque si la acude y atiende).
Porque tu vida es tu derecho,
y depende de las decisiones que tomes.
Significa que teniendo toda la información
resonando en todos lados
si aún así, se hicieran las cosas mal
sabiendo las consecuencias,
entonces enfermar, no sólo es un derecho
sino que es TU responsabilidad.
Porque sino pareciera que la salud es una bandera
con la responsabilidad siempre de otro.
Esos reclamos aparecen en el individualista
cuando les toca de cerquita.
¿O los viste levantarse por los derechos de
los que nos cuidan?
¿Os viste defendiendo la salud cuando se
se la disfraza de administrativa?
¿Levantaron los brazos cuando la salud
necesitó la protección correcta,
el descanso merecido?
No estuvo compañero defendiendo la salud
como el derecho que reclama.
Al principio se armó el escenario de los aplausos nocturnos
dando mucha energía, y emoción
Hasta que se cansaron de la rutina, de estar adentro.
Y ya ni aplauso.
Ah, pero cuando el sistema de salud colapsa
(y estaban avisados)
vuelve el reclamo
Aunque nunca te levantaste por la salud que
ya estaba quebrada previamente.
La salud es un derecho, sí.
Pero también es tu responsabilidad.
La vida tuya nadie la salva
excepto vos mismo.
Cuidate,
para que la próxima vez
los derechos sean un reclamo colectivo.
Y lo hagamos Juntos.
Los otros, son ellos. Los que elevan la bandera de la honestidad y sinceridad, que es verdad son virtudes de gran valor y que no abundan. Ellos, los apasionados de las causas perdidas. Los que te cantan la justa y no andan con vueltas. Pero ellos, que también en su grandilocuencia se jactan de su duro falo, y te acusan de leche tibia. Utilizan el nombre de la verdad, como ejercicio de poder.
Ser honesto, no te da el derecho de lastimar a los demás. Cuando se utiliza tercamente la honestidad como excusa para ser violento, hay un grave problema. Aqu-ellos, quienes creen tener el derecho de decir de cualquier manera, cualquier cosa siendo fieles a su sinceridad. Actos que disfrazan la violencia. Presentan un déficit para ser honestos consigo mismos.
En aquellos que se ríen de todos, pero no se ríen de sí mismos. Aquellos que siempre quieren tener la razón y con los que no se puede discutir. Aquellos impulsos que hacen que de a poco, los demás se alejen.
A la voz de "no lo tomes personal, soy así". Si es personal.
Los violentos, son personas en conflicto constante.
Los que conviven con una guerra interna.
Los otros, ellos. Como algo externo y ajeno.
A veces, somos nos-otros.
Lo difícil de reconocer la violencia
es que el impacto que nos golpea
viene de nuestras propias acciones,
directamente hacia nos-otros mismos.
A partir de ahí, de nuestra violencia generada
a los otros, que no son otros
mas que nos-otros
es que podemos hacer el cambio
y empezar a sanarnos.