lunes, agosto 28, 2017

Fortaleza (a mi madre también)

He visto mucho, por suerte.
He visto el primer llanto, he visto el llanto padre, el llanto madre, que en conjunto se llama amor, o lo que es lo mismo familia. He visto la luz, y se me ha borrando cuando el llanto estuvo en mis ojos.
He visto madres jóvenes, casi niñas, y madres maduras. Primiparas y gran multíparas.
He visto la serenidad, pocas veces. He visto la locura, muchas veces.
He visto el miedo, he visto el dolor.
He visto como aguantan.
He visto como siempre, está la panza por delante.
Las he visto flaquear y salir adelante. Las he visto intentando abandonar el barco por el dolor. Las he visto dudando, diciendo que no podían.
Y las he visto poder siempre.
Siempre.
Poder.
Ese es el valor. La fuerza. Fuerza abajo, donde está la resistencia natural, el centro femenino. 
Porque siempre vientre, madre son sinónimos de refugio y fortaleza. 

La cuna.

Le pregunté quién estaba ahí adentro, quién golpeaba de ese modo. Con tanta violencia y atrevimiento. Qué manera irrespetuosa de venir al mundo, pensé.
Quería saber su nombre, no con la ternura que siempre me generan esos seres ansiosos por nacer. Por curiosidad; debía de ser un alguien con personalidad, con potencia y fortaleza.
“Mailén” Me dijo. Yo respondí “Qué hermoso nombre” Es que en realidad el primer bebé que amé con profundo desconcierto se llamó Maitena Ailén. Y Mailén era una fusión de su nombre. Inmediatamente pensé en ella, tan hermosa, ahora más grande. Tan inteligente y creativa. Y todavía recuerdo la primera vez que la tuve en mis brazos; Era una pelota de un poco mas de 4kilos, bien roja y edematizada. Así, arrugada, como si al pedo todos sus abuelos fuesen tintoreros.
Hicimos el parto con la Lili. Prácticamente cayó en mis manos.
A las horas, cuando la paso a ver, su abuela la acunaba y le decía cosas en otro idioma. Seguramente en mapuche. Un lenguaje extraño para mis oídos pero con tanta paz que hasta parecía un cántico. El amor de abuela hablándole, susurrándole cosas hermosas que yo no entendía, pero sabía por la conexión de sus miradas. Me quedé mirando la escena y solo podía sonreír. Tenía por supuesto, todo el interés y las ganas de preguntarle a la mujer qué significaba todo aquello. Pero consideré descortés mi vulgar español y miserable mi presencia ante tanta historia. Allí, en ese vínculo estaba el comienzo, la causa, la raíz, la fuente, la procedencia, el inicio, la cuna. La patria, que es el otro siempre.

    

jueves, agosto 17, 2017

Postguardia feliz.


Paralizada, quieta. Así como cuando te encuentra la ráfaga zapalina a la vuelta de la esquina cuando menos la esperabas. Con esa fuerza que te golpea el pecho, te despeina, te achica los ojos (aún más) y te hiela hasta el pescuezo. 
Así me quedé inmóvil cuando sus vocecitas gritaron "Es la doctora" y sin poder reaccionar se vinieron hacia mí como una correntada de ternura inocente, imparable, poderosa. Sin darme cuenta tenía encima mío esos ojitos rasgados risueños, quemandome, rodeandome con muchos brazos, y que respondí con muchos besos. 
La sorpresa, a mitad de día, a mitad de calle. Inesperada. 
El cariño desinteresado de los niños más hermosos de mi república. De mí Laguna Miranda. 
La paciencia de los que me enseñan día a día. 
La compañía residencial :D 
La complicidad en los momentos críticos, el aliento a la madruga. El arrastre de las pisadas... a la par. 
El consuelo de un caramelito o un mate calentito. 
Y a pesar del cansancio... el milagro de la vida. El trabajo de la iluminación, la oscuridad partida. El llanto primero. 
El agradecimiento acariciando el alma. Las sonrisas de las madres doloridas, la devolución del acompañamiento. La amabilidad reflejada. La despedida gemelar, las frases; Yo también los voy a extrañar. 
Todo el tiempo con el esteto colgado, escuchando el corazón. ¿A cuántos de esos podemos tocar, en cuántos logramos entrar?
Este es mi camino. Es mi regalo. Es mi presente. "El llanto en la risa, allí termina". 
Está bueno vivir de lo que a uno le gusta hacer. 
La felicidad. 

martes, agosto 01, 2017

Hoy crucé la plaza. Hacía frío, como de costumbre, pero al sol estaba lindo. Veía a la juventud, los adolescentes jugando a la pelota, las parejitas mateando entre chape y chape. Beso a los labios, beso a la bombilla, ping pong.
Si pudiéramos, haríamos lo mismo. Pero no podemos. Nuestras ganas de vernos se encuentran en algún punto y hacen el amor, locas, ardientes.

viernes, julio 28, 2017

Guardia de 24 horas.

Si estuve mucho tiempo en silencio,
si fueron muchos años los que no dije nada
fue porque esperaba el mometo justo
para cantar por vez primera
con voz clara y serena
con hambre y poesía
con el idioma del alma
con los miedos y certezas
con locura y seguridad
con la inconsciencia y la inocencia...
Conjugar el verbo amar.
Resultó ser que la palabra, no era lo primordial.
De mil maneras y en mil idiomas.
De instantes estamos hechos
y ahora compartidos.
Mil sol sale cada mañana con tu saludo
de buenos días,
y mi noche cae después de escuchar tu voz
que me lleva a soñar profundo
donde nos volvemos a encontrar.
"¿te gustan las sorpresas?" me preguntaste picarón
"voy a aparecer un día en la puerta de tu casa"
Todos los días me enamoro, todos los días te elijo.
Me mandaste un mensaje a media mañana
y entre tanto ginecólogo, obstetra y cachufleta
dando vueltas
una lagrima se me escapó.
Y te pido perdón amor,
si crees que mi trabajo no es fácil...
el tuyo es mucho mas duro, y lo sé.
A la distancia me acompañas todos los días,
y me esperas
y me escribís sabiendo que no te voy a poder contestar
y cuando logro encontrarte
ya no soy yo... soy los restos de mí...
y te cargo
con todo mi cansancio, con todas mis inseguridades
con todos mis muertos y todos mis nacimientos
con toda mi melancolía...
Y vos, doctor amor...
además de fumarme
juntas mis pedacitos y con toda tu ternura
los cosés, los pegás,
y me limpias toda la mierda con tu pervinox
que los bordes afrontados y sin signos de flogosis
(y la madre que no los parió)
me abrazas, me sostenes, me devolves
y encima me halagas con tu orgullo sincero
aunque un poco inflado...
sobre lo poco que hago
y lo mucho que digo.
Tu guardia; veinticuatro horas, incesante
de amor continuo, día tras día
de protección y mimos
de compañía y lejanía...
Eso sí que no es para cualquiera.
Eso es amor.


jueves, julio 13, 2017

Todos somos uno.


"Yo soy lo que soy no soy lo que ves 
yo soy mi futuro y soy mi ayer 
y hoy son tan sólo este amanecer 
y los ojos que te vieron nacer 
soy tan simple que casi ni me ves..." 

Mi primer muerte.

A veces creo que jamás me voy a acostumbrar a estar ahí. Y es contradictorio llevar una vida así, llena de estrés, miedos e inquietud. Es estar veinticuatro horas alertas y a la espera de que suene el teléfono por alguna derivación o escuchar la sirena de la ambulancia, esperar lo peor de las puertas para adentro, con todo el instrumental al alcance.
La última novela que leí, de K. Housseini, decía en un momento que dios no está ni en los templos, no en las iglesias ni en las mezquitas. Dios, está en el hospital.
Bueno, yo al principio no sabía mucho que hacer. Simulé que te tomaba el pulso, que nunca encontré. En realidad creo que quería agarrarte la mano.Siempre hago eso. Desde chica, veía como los médicos le toman el pulso a los pacientes, y siempre me gustó creer que en realidad la finalidad es agarrarles la mano a las personas.
Y fue eso lo que hice. Después, con angustia, empecé a mover mi cuerpo... todos esperábamos que salieras. Que salieras.
Yo buscaba, y a dios no lo encontraba.
Ahí lo necesité después de mucho tiempo. Y creo que debería tenerlo más cerca. Será por eso que se asocia el nosocomio con la casa de dios.
En cada batalla perdida, algo de nosotros muere. En cada parto, hay luz, hay vida.
Entre mi mano y la tuya, ojalá esté la de dios. Siempre más cerca de la tuya, que de la mía.

miércoles, julio 12, 2017

Conectados.


Cuando tengas un momentito llámame, y luego llévate la ll. 
Yo tengo todo el tiempo del mundo para que nos llamemos. 
Y aunque tenga el modo avión para el resto, para vos siempre estoy en línea. 
No hay cable que recargue mis energías. 
Cuando mi corazón se conecta con el tuyo, es cuando funciona mi batería. 
Te (ll)amo en mis sueños, siempre. 
Porque si me desconecto por veinticuatro horas de guardia, 
y al volver tengo treinta mil mensajes tuyos
que no esperan respuesta escrita
pero que se refleja en mis latidos y alma 
sé que sos vos,
de donde se alimenta este amor. 



miércoles, mayo 31, 2017

El amor tiene cara de naichá.

Julieta esperaba a Romeo. Y la cagaron. Porque el tipo nunca apareció. Nadie le dijo que para crecer había que darse cuenta que el romanticismo no existía.
Entonces advirtió que sí, había leído muchas novelas de amor. Todas clásicas, todas de lugares muy remotos. Incluso de tiempos e idiomas que no comprendía.
Resolvió entonces que si Romeo se había muerto hace rato, se podía conformar con un tipo mas humano, mas cercano. "Yo quiero un Raly" Dijo. Un tipo así, con esa sensibilidad y esa pinta. ¡Que esté tan bueno! Un militante, que toque la guitarra, escriba poesía, tenga barba y pelo largo.Que sea de estos pagos, que hable el idioma. Agghhh, lo pensaba y se le caía la baba.
Y así, soñaba y escribía poemas de amor aún sin conocerlo. Las letras le brotaban solas y escribían sobre un sentimiento que nunca antes había conocido. Tenía su diario, por supuesto. Rosa con perfume.
Hasta que apareció, sin previo aviso. Así como un tifón tropical, con esa potencia. Con la crudeza de la realidad pero con  la ternura de su corazón, le destrozó el diario íntimo y todas las frases de amor insulsas.
No era ni un Romeo ni mucho menos un Raly. Era amor.
Y por muchas caras que tu mente le ponga al amor, cuando realmente aparece... lo reconoce el corazón.


Marcados con el círculo de la pasión, elegidos para representar al distrito 1 en los juegos del cagado de hambre; por la milanga, las papas y el gohan.


Suspenso. ¿Has visto la cara del amor? :) 

miércoles, mayo 24, 2017

El comienzo de lo que sigue...






































El 31 de Julio del 2016, ésta foto me golpeó la frente. Literal.
Con calor tropical, a un día de empezar la beca en Okinawa, estaba ansiosa y feliz.
El baño de Hisao ojisan tiene un inodoro inteligente, pero es tan estrecho que cuando te sentás, la puerta queda a centímetros de tu cara. Es curioso, porque en esa puerta había un planisferio; en los bordes tenía las banderas de todos los países, muchos ni los conocía.
Cuando busqué la Argentina, reaccioné ante dos cosas; La primera, dice Islas Faklands y entre paréntesis Malvinas. Son Argentinas. El mundo lo duda. Entre paréntesis.
Lo segundo que me llamó la atención, fue que hay sólo ciertas ciudades indicadas, y no sé con qué criterio pues ni siquiera son ciudades capitales todas. Busqué la provincia soñada, y además de la capital estaba marcado el destino: Zapala.
Para los que no pueden leer Katakana, créanme. Esto no lo inventé, dice eso.

sábado, mayo 06, 2017

Travesía II

Aprendimos la diferencia entre los peajes de Buenos Aires a La Pampa.

A la ida, fue un estudio puramente observacional. Bah, yo observaba cómo Pupito refunfuñaba cada vez que saludaba a los trabajadores y no obtenía respuesta. Le decía que no se enoje al pedo, porque iba a envejecer más rápido.

A la vuelta, ya más relajados y con aire renovado, tomé nota. Cuando pasamos por el de La Pampa, el empleado nos preguntó cómo andábamos, a penas lo pasamos festejamos la proeza. Ya en el interior de Buenos Aires, cerca de 9 de Julio, el laburante nos dijo "Buen día" de manera enérgica y militar, casi como imponiéndonoslo... y me gustó de esa manera. Debía ser un buen día, ese es el mensaje que me quedó. Ya en el acceso oeste, mi billetera había quedado vacía. Igual que la devolución de saludo. No hay siquiera contacto visual, sólo con el billete. Una mano agarra y devuelve el vuelto. Pupito que no pierde la cortesía y aún sabiendo que no le van a responder el saludo, agradece antes de acelerar.

Travesía-


Del arte de caminar se aprende a juntar valor para atravesar lo desconocido.
Avanzar hacia lo nuevo, dejando atrás lo conocido aunque eso implique perderse, desorientarse, retroceder, retomar el camino. Y es que de eso se trata. Eso es lo que termina de definir un camino. No cuán rápido llegamos al paisaje más soñado para sacarnos la selfie, sino cómo llegamos. En qué estado se encuentra nuestra alma, si ganó luminosidad, si perdió peso, si eliminó toxinas, si respiró la pureza.
Aventurarse en lo ignorado, reconocerse en el momento, en el tiempo y el lugar. Ser parte del cuadro, ser parte, ser. Y después dejarlo partir. Es decir, dejar allí una parte de uno.
Yo ya me partí, el año pasado me enamoré. Me hice trizas entre las rutas nuequinas; las que ahora se convierten en coronarias en el corazón. Dejé que me atravesara la inmensidad de sus montañas, lo profundo azul de sus aguas, el aire frío, el viento norte y el amor de la gente.
Yo ya me partí, el año pasado me enamoré. Entro y salgo de vos con la liviandad del que camina hasta donde llega su pueblo. Te atravieso y me dejo atravesar con frescura. Porque amo tus colores, tus olores y sabores. Amo tus rutas de ripio, las que pasan por la cornisa, las consolidadas. Amo tus vueltas por las rotondas. Tus guiño de ojo mientras suena kariyushi58, tus besos que saben a yerba mate y cedrón. Tus ojitos que sonríen cuando los golpea el sol de atrás. Amo tu manera de andar, tu tranquilidad y tu paz. Tu abrazo en cada parada.
Me enseñaste a ir serena, con la certeza de que me espera lo que tiene que ser. Y que no pasa nada si no se da, será que no es el momento. Me enseñaste a que respetando las leyes, se hace lo correcto y ahí está la diferencia.
Pasito a pasito, suave, suavecito disfrutando la vista y la compañía aunque al lado algunos tengan prisa por ser unos giles.
Aprendimos que el mejor viaje es este que caminamos juntos, cada día.

martes, abril 25, 2017

10m


Todo lo que siento. 
Todo lo que somos. 
Toda nuestra historia. 
Todo lo que viene. 


Gracias, ah y también te sigo amando, 
pero dejame decirte algo más:
Soy feliz!

(greeeen - kiseki)


viernes, abril 21, 2017

Misterio.

Me gusta todo de vos,
me gusta tu universo
y como lo honramos
soñando despiertos.
Me gusta cuando te dormís
y la respiración se hace profunda
y calma, como tu esencia
azul casi transparente
marina, serena e inabarcable.
Me gusta el misterio
que encierran tus ojos.
Por eso intento siempre
esta bien cerca,
tocarte, sentirte
en lo posible penetrarte.
Me intriga el paraíso
que te guardas al descansar.
Que debe ser hermoso
como todo lo que rodeas.
Por eso, aunque todavía no logro entrar
puedo oler la hierba fresca,
la tierra húmeda, la lluvia y las flores.
Puedo sentir el agua y el viento
correr cuando me rodeas con tus brazos.

martes, abril 18, 2017


Dar la luz. Es iluminar. 
No es mi madre, pero me iluminó. 
Ya la adopté.

"Oyasumi, me voy a descasar. Chau hijos." 

Hijos dijo, me incluyó en su seno. 

Y esa palabra, tan simple como fuerte, me impactó en el alma. 

Ella sí dio a luz un día como hoy, hace 35 años a esa criatura emocional, carente de maldad, compañero mío en este viaje que se llama amor.

lunes, abril 17, 2017

Instalove.

Lloré a moco tendido y a lágrima viva. Pero me alegro de haberlo hecho, después de todo algún día y de alguna manera la venda debe caerse... Y siempre es trágico enterarse lo de papá noel, sobretodo porque se acaba la fiesta. Pero madurar y crecer no es un procedimiento indoloro. Lo bueno es que no queda otra más que superarlo y seguir. Y cualquier paso hacia una verdad... Una visión, siempre es importante.
Aunque no se vea, el sol está en alguna parte detrás de las nubes.
Es que cuando es el primer amor, siempre cuesta más y pareciera que duele para toda la vida. Tranquilos:  no es así, la tragedia sólo es shakespeareana.
Resulta que ella para mí era un sueño, más de lo que podía pedir. Más de lo que me merecía ( Y por supuesto que sí, porque para aquel que no se valora a sí mismo cualquier mamarracho es demasiado arte). Y claro, ella era una belleza que mi humilde bolsillo de laburante si demasiada ostentación podía pagar.
De a poco y con mucho dolor, y al principio negación, comprendí que no le divertía mi compañía. La complacía con la comodidad. La llevaba a los bares que ella elegía, esos donde la gilada se reúne... Y mientras yo le hablaba, ella le sacaba fotos al lugar, al plato, a sí misma. Su atención se centraba en cuántos me gusta o cuantos corazones acumulaba. Yo ni siquiera era parte del decorado, salía a cenar con su celular, ese era su acompañante.
Lo comprendí cuando ví que no era el único. Me vi reflejado en la lástima del tipo de en frente: no era cara de aburrido lo que aparentaba, era cara de infeliz. Él era un medio. Y eso que tenía al lado un re minón que casi no le habló. En un momento me miró y tuve que correr la vista, creí que era por verguenza ajena. Y no, claro. Era otra cosa, macho. Era una trompada, porque la realidad es así, te faja. No te avisa que se viene el puño. En su mirada me anunciaba el miserable presente: flaco, parecía decir, ¿ no me digas que no lo viste? Hasta yo le pongo corazones en el instagram, pero tiene más fotos de ella que de los dos. Obsesionada de su cuerpo y autoalabanza es incapaz de querer a nadie más, ¿qué estás esperando?.
No me vi reflejado, era un espejo literal. Esos que ponen de fondo de manera estratégica para que el lugar pareciera más grande y lleno. Todo era un farsa. Tampoco era un bar, mi vida era un circo.
Entonces lo supe: mi billetera podía comprar su falsa compañía, pero mi amor jamás la conquistaría.
Y más duro todavía es aceptar que ese sentimiento puro y noble que sentías era sólo un engaño.
Pero tampoco nada es más liberador que conocer la verdad, ni tan sanador como aprender de las heridas.

viernes, marzo 31, 2017

Marzo
























Al fondo, y de rojo... late mi corazón. 

De chica siempre dije que iba a compartir mi sangre con aquel que me acompañara y respetara mis creencias, mis valores. Con aquel que caminara  a mi lado al grito de Memoria, Verdad y Justicia. 
Te lo pedí con una sonrisa tímida, y no dudaste en aceptar. De hecho, creo que ni lo pensaste. 

Y ahí estuvimos, caminando muy juntitos, abrazos. En un abrazo que alcanzaba mucho más que nuestro perímetro. Y te contaba de mi pasión por Juan, de los chicos Gushiken, del chino Ishikawa que me acompañó en casi toda mi carrera con su foto a la derecha del aula magna; era mi primer saludo. Incluso cuando entraba cagada por algún parcial o final que tenía que rendir... lo miraba fijo "por vos" le decía por dentro y arrancaba con paso firme. 
Caminamos con los familiares y cerca de la bandera. A pocos centímetros, otras organizaciones (que no tenían nada que ver con la Memoria, sino que tenían otro objetivo) nos quemaban la cabeza con cantos y gritos de extrema violencia hacia el presidente actual elegido en democracia. 
Todo de a poco se desvirtúa. Creo que tenemos que tener en claro nuestro camino y nuestra meta. Los de afuera son de quelachupen. 
Y que nunca falte el amor.
Porque creo que cuantos más presente estemos, más fuerza van a tener sus huellas. 
Gracias amor por acompañarme. 
Prometimos para el año que viene gestar una nueva bandera con origen de nacimiento en Neuquén, lindo sería que flamee en la ruta hasta Buenos Aires. 
Te amo gu, y te elijo. 
Cada día, me vuelvo a enamorar. 

martes, marzo 14, 2017

kimi no na wa


Makoto Shinkai es poesía intergaláctica.

Diario de una búsqueda.


Día siete. Ya una semana.
Son las dos de la madrugada, la casa está oscura. El barrio está a oscuras. Nos cortaron la luz como siempre, (porque la vida de los seres humanos aquí es una broma) uno de los días de más calor.
Me siento en el sillón en la penumbra. Algunos dirán que las velas son románticas. A mí me deprimen. Su luz, su calor en esta noche silenciosa y agobiante. Porque es eso. Cuando la electricidad falla… el hombre queda al descubierto de su verdadero cuerpo. Y algunos no soportan ese peso. Hemos perdido la capacidad de sostener el silencio y la oscuridad, porque surgen los monstruos… de nuestros pensamientos, nuestras preocupaciones, los temores. Son pocos los que pueden llamarse a la reflexión sin miedo.
Y a mí también me aparecen, a pesar de que estoy acá. Esperándote, porque tenemos una cita.
Teníamos una cita, como cada noche. Te abría la puerta, te acariciaba la cabecita, las orejas y te besaba. Me tumbaba al lado tuyo hasta que te cansabas y te ibas a otro lado.
Ahora ya hace una semana que te fuiste y no volviste más. Ni siquiera te vi partir. Simplemente desapareciste.
¿Así que esto se siente? Una torsión en el corazón cuando veo el lugar donde te gustaba descansar. Tus platos de comida y de agua siguen llenos. Los dejo para vos, con el tiempo se va reduciendo el contenido. Es Coqui, que por costumbre sigue yendo ahí.
Han pasado, sin haberme dado cuenta, catorce años de este amor. Compañero fiel.
No sé por qué te fuiste sin despedirte. Me lo sigo preguntando… si catorce ya eran demasiados. Si estarás perdido, caminado sin dirección. O te fuiste de juerga tras alguna en celo y ahora andas con los muchachos por alguna plaza. Si me reemplazaste y ahora otra te da cariño. Si escuchaste que te queríamos castrar y rajaste para mantener tu hombría intacta.
Siempre vas a ser mi más hermoso. El hijo perfecto es el de uno. Intentamos enseñarte modales… pero nunca aprendiste. Tu identidad era tu espíritu salvaje y rebelde.  
No es tu culpa por supuesto. El hombre es ese tipo de animal que le dicen “no lo toques que te va a morder” y de todas maneras lo hace. No es que no seas cariñoso, es que tenías pocas pulgas. “Pero si tiene cara de bueno” era la lamentación de los bípedos con dolor en un dedo chamuscado y sangrando.
No te atribuyo superpoderes porque sería falta de humildad por parte de una madre. Pero lograbas sacarme sonrisas y ternura infinita. También la envidia más grande del universo cuando abría la puerta para irme a rendir algún final toda fruncida, y sólo estabas echado, respirando regularmente, como si todo fuese tan simple… yo deseaba una vida canina.
Nunca entendí por qué hacías eso debajo de la mesa. Los profesionales dicen que es lo más normal del mundo mientras sea en privado, pero parecía que lo hacías apropósito. Que esperabas que vinieran visitas para autosatisfacerte y yo tenía que poner cara de póker cuando alguna amiga venía en sandalia y tus líquidos mojaban sus pies. Una llegó a decirme “pobrecito tiene parásitos”. Pobrecitos los que no se conocen su propio cuerpo vi que le dijiste con los ojos mientras hacías esos movimientos  pélvicos. Si hasta parecías el Michael Jackson de los cánidos con tu manita sobre el miembro.
Te amo por siempre hijo, te espero porque tenemos una cita pendiente.
Te escribo esto por si lo llegas a leer. En una de las últimas novelasamor que leí,  “El arte de conducir bajo la lluvia”, decía que algunos perros cuando mueren pasan un tiempo dando vueltas hasta que están preparados para regresar a la tierra con forma humana.
No sé si es bueno o no te conviene. Yo te espero con cualquiera de tus formas.  Te voy a amar por mil años más.

Día quince. Más de dos semanas de tu ausencia.
Pareciera que para poder terminar de cerrar un texto te encontré.  (Ahora encuentro la relación con lo que escribí arriba, hace unos días. Ya ni me acordaba.)
El pasillo estaba oscuro. Otra vez, la luz se había apagado. Yo hablaba con alguien que no podía ver a causa de la falta de luz. Entonces escucho unos pasos. Intuyo y enfoco la mirada a la nada misma. Y veo aparecer tus patitas, a vos sí que te veía. Las tenías sanas. Caminabas lento, te acercaste y te pusiste de costado, al lado de mi pierna como hacías siempre para que te acariciara el lomo.
Después no me acuerdo más. Me desperté.
Ahora que recuerdo, eso fue lo último que hicimos juntos. Yo estaba mirando Mi nombre es Khan y lloraba, vos te acercaste al sillón, dejaste que te rascara un poco la cola y como no te presté más atención te fuiste a dormir a otro lugar.

Te sigo esperando amigo. 

miércoles, febrero 15, 2017

Yo... te amo.

No voy a negar que te extraño cuando no estamos juntos. Que te necesito cada noche cuando me acuesto para cubrirme con tus brazos y me des los besos más lindos, como cuando dependía de mis fármacos para poder respirar/dormir.
Pero yo... no te quiero conmigo para toda la vida. Ojalá si, y nos unamos en súperamor para dar vida y luz, que se apareen nuestros cromosomas y se crucen nuestras sangres como el Paraná con el Iguazú. 
Yo no te quiero aferrar a mí hasta que la muerte nos separe. 
Yo te quiero ver sonreír hasta morir. 
Quiero ver como crecen tus alas, como soñas con esos ojitos chiquitos... como ascendés con esas alas suaves. Quiero ver como volas libre y fuerte. Sano y feliz. Quiero ver como te dueñas de los cielos, con la responsabilidad de los héroes, con la sabiduría de las aves, con la hermosura de los ángeles.