Tanto les cuesta decir no sé. La manía de querer saberlo todo y dominar las cosas, los están contaminando. El chamuyo del macho alfa y su discurso.
Oratoria, viene de orate. Jelou líderes, la revolución arde en mundos paralelos, ¡Y somos tantos los lelos!
La controversia nos une y eso me divierte. Vos y tu cerebro tan gris, yo y mis dos neuronas en azul de metileno. La manera tan lineal de viajar por el cosmos. Y nunca sentirnos solos.
Soy buena, esto no sé si lo sabés; en general te pregunto lo que podés contestarme, y en cierta manera te subestimo. Algún día voy a sacar alguna duda paranoica de mi galera a ver lo que decís. Yo lo sé; me vas a responder algo coherente, que tiene toda la lógica, y que no contradice las leyes, o… me vas a decir una gran gansada con total altura… y te voy a creer.
Mi gran histeria y supongo que la tuya también, es que sepas todas esas cosas que yo no te digo. Porque mientras más me esfuerce en mi misterio, más cosas sacás a la luz.
¿De qué época me conocés?
No me molesta que sepan todo, sino, en lo que creen.
Odio la física y todo lo que tenga que ver con esa gente rara que tan bien le hizo a la humanidad. Tan humanos y tan humildes y tan complicados que cada fórmula lleva sus nombres.
Amo a Todisco, sí. Ojalá me tome él para poder abrazarlo si me aprueba o para decirle que me fue como el orto porque me cuesta mucho pensar. Lo escucho y lo admiro, es un genio mal… pero hay cosas que me resisto mucho a creerle, y a la larga lo voy a tener que hacer. Eso de que la sangre fluye por diferencia de presión, o que el corazón late porque el cuerpo lo pide… es muy… triste.
“Yo no lo puede creer” diría un amigo que también se las sabe todas, pero peor porque es escorpiano.
¿Vos qué crees beta? Ponés cara de ingeniero distraído y en realidad me estás leyendo los versos del alma.
Con ese físico, te leo poco deportista. Me preguntás adelantandote a la respuesta.
Yo en cambio hago maratones (tampoco lo crees)… ayer estuve recorriendo un poema kilométrico. Se me acalambraron los ojos. Cada dos renglones, suspiraba, sonreía y me decía que éste tipo no podía ser más lindo. Esto es ¿ves? Visceral, mi voz interna cuando algo me gusta “no puede ser más lindo”. Así con mis fanatismos; la voz de mercurio y las constelaciones. Esto creo que no lo entendés y me faltó tiempo para explicártelo, la próxima ¿dale?
Ahora dame tiempo para descansarte en un lugar lindo y se me ocurrió dos semanas en monte, sacando la ola polar, ir a patinar bordeando la laguna y a la noche recorrer las calles en compañía de algún perro y ver las casas antiguas y las estrellas divinas en el cielo. Charlas con ex celíacos sobre el presente porque se nos fue aquel futuro. Y llevar a Guido o a Tara, y a ese librito de fulbo que le tengo ganas donde escriben Mata, Parisi e Incardona. Sí, dije de fulbo.





