domingo, marzo 18, 2018

Alegre porque el final feliz no la había desilusionado, cerró el libro, aunque no terminó de despertar del todo. Giró sobre el césped verde y miró el cielo que extrañamente en ese momento era rosa. Ese color hermoso que aparece cuando lucha la tormenta contra el sol durante el anochecer.
-La revolución es este cielo abierto- dijo risueña
El sorbió el mate de un saque. Tenía la mirada gris, geométrica, calculadora. Suspiró. -¿La qué?
-La revolución- repitió ella volviéndose para mirarlo a los ojos.
-Ay Justina, dejate de joder, eso no existe. Es un cuento que inventaron para los pibitos.
-Sí que existe, aunque todavía no.
-No existe realmente, existe como concepto- ella lo miró fijo- A ver, ¿qué es para vos la revolución?
-La revolución empieza por uno- dijo indecisa.
-La revolución son los huevos- se reincorporó y dejó sus apuntes a un lado.
Justina suspiró y puso cara de fastido- ¡qué fino!
El se sentó a su lado muy cerca, hasta que sus labios quedaron a escasos centímetros y esas falta de oxígeno o el rubor en algún otro lado del cuerpo la hizo marear. Facundo le agarró suavemente los cabellos negros ondulados, penetrandola sus ojos grises juguetones y pícaros. La tumbó sobre el suelo, y la acorraló entre sus extremidades. Se sentía ebria a pesar de haber tomado mates toda la tarde. Cerró los ojos y lo último que vio fue el cielo rosa. Sus labios se encontraron sin prisa suavemente, dejando un recorrido que iba desde su cuello a la vertiente anhelada. Sus lenguas se chocaron ansiosas y danzaron y recorrieron lugares profundos.  Sentía el cuerpo de él tieso, rígido, ardiente. Sus manos suaves, su boca sedienta, los gemidos audibles.
Ella sentía su cuerpo rojo, cliente, temblar. Creía que en cualquier momento sus venas iban a estallar. Justo en ese instante, Facundo se alejó y se colocó  su lado, ella abrió los ojos y lo primero que vio fue el cielo rosa. Giró a un costado y lo vio con la respiración agitada sonreír.
-Hacer el amor es un acto revolucionario

lunes, diciembre 18, 2017

Los caminos de la vida ***


Cada día es rendir un examen. 
Miedos y ansiedad. 
Valor. 
Desanimo,
aprendizaje, 
cansancio, 
compañía, 
un sol de abrazos; rayos de luz iluminarias. 
Apostar todo
y elegir el único. 
Tomar un camino
tomar un mate 
tomar una mano
tomar un amigo. 
Tomar.
(Lo que hay en la foto... y lo que no hay)


sábado, diciembre 16, 2017

Hoy, mientras estudiaba por la mañana, un barrilete platense llegó gracias a las rafagas zapalinas que están soplando con ganas desde ayer (60km/h) a interceptar mi pensamiento. 




"te canto cuando soy esa manera azul del barrilete
el péndulo de la flor que llega con su río
la búsqueda del árbol
abriéndole las puertas a la lluvia musical del ave

*

quien tuviera un pájaro
su canto en la mirada
quien tuviera un ramo de abrazos para curar al mundo"


De la dulzura, 
Roberto Santoro. 

viernes, diciembre 15, 2017

Dos corazones y un solo latir.




De chica, cuando solía llevarle la contra a absolutamente todo lo que decía mi hermana para sentirme lo menos identificada con ella, pensaba que este chocolate era una cursilería estúpida. Recuerdo que pegaba estos poemitas y algunos de Neruda en el escritorio. 
Ahora, creo que es un invento maravilloso. No sólo porque el chocolate es realmente muy rico, sino porque sí es cursi... pero toda la idea, aunque sea puro marketing, es muy dulce. 
En aquellos tiempos en los que solía escribir mucho más, fantaseaba estúpidamente con meter un poema mía ahí adentro y conquistar a alguien. Pero mis poemas siempre fueron kilométricos... y de todos modos no me hizo falta. (El poema, y el chocolate soy yo ¿No Pipi?) 
Hace unos meses atrás... cuando empecé a hacer guardias y comencé a largarme sola conocí dos corazones. Ella consultaba por un dolor que no supe localizar... sospecho ahora que el dolor realmente no estaba donde ella me indicaba, y que incluso, aunque él callaba; su dolor era mucho más grande. Calculo que realmente esto es lo que sucede cuando un amor auténtico nace de dos corazones. 
Además de mis dudas académicas, lo que más me quedó suspendido en el cerebro fue esa unión. La alianza de oro entre ellos. La compañía, la promesa que habrán jurado a Dios. Los gestos de preocupación de él, mientras esperaba fuera cuando la revisaba ella. Las lagrimas de ella, y mi fe y energía en ese apretón de manos y abrazo en las que creí. Porque sus palabras de agradecimiento fueron tales, que realmente creí en la sanación y el poder de mis insignificantes miembros. 
A ella la vi solo una vez. A él lo volví a ver otro día que me atajó en la puerta, yo lo reconocí claro. Me pidió ver un resultado en un momento no adecuado. Por favor y debilidad se lo comuniqué, había salido bien. 
A los meses en los que yo empiezo con otra rotación, me cruzo al señor corazón otra vez, pero en el pasillo. Lo saludo al pasar, hasta que un día al verlo seguido, me detengo a conversar. Me habla como si yo estuviera al tanto de la situación... pareciera que la señora corazón está internada hace rato, que está sufriendo. Se le llenan los ojos de lágrimas, me dice que está llegando al fin, que lo deja en manos de dios. Que me agradece, que ella me decía "la japonesita". Yo la vi solo una vez en la vida. 
Le prometo que por la tarde la voy a pasar a visitar aunque me da miedo saber su estado, si se despertará, si me reconocerá. 
Salí decidida, es increíble como todos mis impulsos idiotas tienen tanta convicción. Pasé por un kiosko y compré un chocolate de estos. Me imaginé la escena, quería darles algo más. Quería que supieran que aunque eramos desconocidos, y nos habíamos visto solo una vez... ellos simbolizaban eso para mí. 
A la tarde pasé por el servicio, busqué y busqué. Ya no estaba, se había ido. Y yo, había llegado tarde. 
Me quedé con el mismo sabor amargo que se quedan los niños cuando no se cumplen sus ilusiones. 
El chocolate ahora espera en la heladera a que venga Pipi, para sacarme la amargura, y en honor hacer también de nuestro amor, una unidad más fuerte como la de ellos. 

Las tetas son de nosotras, las vaquitas son ajenas.

Soy mujer, soy hermosa y me gusta.
Que hermoso es ser mujer.
Y a cada uno lo que le toca... si hubiese nacido hombre diría "qué hermoso es ser hombre" pero no lo soy. No es cuestión de género, sino de identidad.
Y si me miro al espejo y me gusto, ¡bueno! no es asunto de vanidad. Siempre se empieza por quererse uno mismo.
A veces, no nos damos cuenta que la adultez nos otorga obligaciones y responsabilidades. En parte porque ella nos atraviesa sin darnos cuenta. En parte porque nadie quiere perder el niño que lleva dentro.
Hemos dado algunas charlas de sexualidad, reproducción, genero, a niños y adolescentes en escuelas.
Y me gusta... pero con los temas de la actualidad es difícil, cada vez más. Porque los adultos también muchas veces nos confundimos.
Hablamos del cuerpo, del amor, conocimiento y respeto.
Hacemos prevención, siempre, en cada consulta de niño sano desde la inspección de genitales al abrirles el pañal, hasta que ya tienen decisión para darnos permiso al revisarlos.
Y les explicamos, que nadie nos puede molestar ni hacer cosas que nos hagan sentir mal. Incluso que una mirada obscena, es sinónimo de acoso.
Y yo, que no soy nadie, pero con maternalidad, inocencia y egoísmo, deseo con todas mis ansias que el internet no llegue jamás a mi área rural, a mi campo, a mis chicos con sus chivos.
Deseo que jamás se estupidicen y confundan los "me gusta" y los corazoncitos con buenas intenciones.
Deseo que mis niños crezcan sanos, fuerte y con valores.
Deseo poder llevar adelante mis ideales y lo que les inculco. Que mis charlas no sean hipocritas y les pueda dar sentido a mis palabras en movimiento.
Deseo que mis mujercitas se amen, se reconozcan bellas y se gusten. Que sean libres y lo demás no importe nada.
Deseo que la pelotudez no nos llegue nunca.
Que tengamos un cuerpo bello, pero que sean más lindas nuestras acciones, nuestro pensar. Que mostremos las curvas de nuestro cerebro y de nuestros brazos fuertes con las bandera e ideales que icemos.
Que seamos siempre ricas, y la pobreza no nos encuentre nunca en operaciones estéticas para fotos desnudas. Que no caigamos nunca en deseos oscuros y desconocidos. Que no nos orgullezca nunca, los seguidores de nuestros pechos o trasero. Que no tengamos que mostrar la piel para alcanzar nada, para subir nada.  Que no seamos jamás tan superficiales... porque eso es miseria pura.
Deseo que seamos auténticas, que nos respetemos y nos hagamos respetar.
Que nosotros como adultos responsables, hagamos el labor de enseñar el autocuidado, el autoconocimiento, la intimidad.
Deseo tener los pechos grandes algún día... enormes, llenos de leche para mostrarselos... mejor dicho para ofrecerlo a mis hijos, en ese vinculo único que se forma en ese momento de la lactancia. Y desde ese instante, empezar a transferir todo esto que pienso con mi leche natural.

domingo, octubre 29, 2017

En este rincón del mundo. この世界の片隅に.


Hace algunas semanas que me quedan los fines de semana libres y quiero distraer mimente con alguna serie o pelicula... pero todas las que encuentro en Netflix me parecen insulsas.
Una amiga que está viviendo en Japón me dice "Tenes que ver esta peli, es del estilo de Ghibli". Tardé unos días en hacerle caso y con los 2 megas, tardé todo el sabado en descargarla y verla entrecortada. Y otra vez esa sensación en el pecho, en la piel, en algún lado que tampoco está en el cuerpo pero se siente caliente. ¿Será el espíritu? Oh dios, ¡qué hermosa película! Siempre... me gana la ansiedad cuando presiento que será de esas películas que me va a tocar el corazón, entonces me abstraigo y la historia me absorbe. Como si la sangre me tirara.
Y en todo momento, ese sentimiento melancólico de pertenencia. De distancia. De ausencia. De lejanía.
Y me puse a pensar en la historia de mis oji, de mis oba... en mi familia hermosa de Okinawa, en mi familia hermosa de Buenos Aires. Y los empecé a extrañar.
Porque ahora estoy yo, en este rincón de mundo. En este Domingo, donde las ráfagas zapalinas amenazan con arrancar las ventanas y barrotes.
Miré por la ventana un pájaro loco, pero de singular valentía me hizo sonreír al ver como continuaba su rumbo a pesar del viento. Eso es el espíritu, de vivir en libertad. 

viernes, septiembre 29, 2017

MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA.

Dos cosas me decía siempre mi viejo cuando era chica; que aprenda karate para que me sepa defender siempre, y que si me perdía alguna vez, acuda a una tintorería que siempre me iban a ayudar, que diga mi apellido y que somos de Motobu. 
Siempre me pareció una boludez todo eso. 
Hasta hace poco que volé del nido (o llegué a él?). No estoy perdida, estoy lejana nomás. 
Nunca subestimes la palabra de un padre. 
En mi hermosa ciudad hay una sola tintorería. Conocí al dueño en un almuerzo de unos amigos/tios de la colectividad. En ese momento me dio la impresión que era un tipo muy bueno que no le había ido muy bien. Que no estaba solo, estaba lejano de su familia, como yo. Además tiene un rostro muy tierno. Gugui dice que pareciera que está riendo todo el tiempo. 
A los pocos días de ese encuentro, caminando por el centro que es escueto, pasé por la vereda y como nos cruzamos la mirada entré a la tintorería a saludar. Me invitó unos mates y aunque estaba apurada y ocupada acepté. Hablamos de un montón de cosas, pero sobre todo de lo que coincidimos; la familia lejana. Me habló de sus hijos, y de los parientes de Buenos Aires, de Burzaco. De lo mal que lo pasó en capital cuando era chico y volvía a visitar a algún familiar y se descomponía en el subte. 
Y en un comentario al pasar que no sé por qué venía al tema, me dijo algo de un primo que jugaba muy bien al rugby en primera. Y a mí no sé que se me pasó por la cabeza ni qué me llevó a hacer esa pregunta descarada. Suelo pensar muchísimo antes de hablar, de modo que cuando me atrevo, ya es tarde, la conversación sigue su curso y mi oportunidad se esfuma... entonces callo. Pero esa vez, la curiosidad nació en mí como una vertiente que sigue su curso, y no temí... bah, en realidad no pude reprimirla. Pensaba la manera de preguntar mientras las palabras ya brotaban de mi boca. Le pregunté, todavía no sé cómo, ni por qué, si aquel que jugaba bien al rubgy en Buenos Aires era un desaparecido. Mi pregunta lo tomó por sorpresa y calló de pronto todo lo que me estaba contando. Algo en su rostro cambió. Sus ojos parecía sonreír, como siempre. Pero empezaron a caerse las lágrimas. Y me respondió que no, que el desaparecido era su hermano. Que en realidad no era desaparecido. Que la dictadura lo asesinó accidentalmente cuando estudiaba en Bahía Blanca. 
Sentí su dolor ante mi pregunta inesperada. Yo tampoco sabía como habíamos llegado ahí, ni cómo se me había ocurrido preguntar eso. Era la culpable de sus lágrimas. 
Quiero seguir preguntando, pero todavía no me atrevo. Siempre respetando los tiempos y dolor de los familiares, por supuesto. Pero la mejor manera de homenajearlos es sacarlos a la luz, regar la memoria y que crezca esa semilla. 
Resultó entonces que conocía al hermano mucho antes que a él. Ya sabía desde hace tiempo de él. Sabía que era una de las 17 semillas, que es otro que no desaparece si deja huellas. 

miércoles, septiembre 06, 2017

Mi HC; amo mis panzas.

Ayer estuvimos de guardia con el Bigo y la Lu. Cenamos como a las 4 am, descansamos unos 45 minutos antes de arrancar otra jornada.
Horas sin dormir, sin comer, sin sentarse.
4 panzas; dos partos, un ectópico y un preparto. Estuve con todas, a todas les agarré el hombro, les acaricié el brazo, les susurré pelotudeces. Amo mis panzas.
Después de que naciera Leila, fui hasta el cuarto a ver como andaban. Con V, su madre, desarrollamos un código durante todo su trabajo de parto que ninguna de las dos impuso. Simplemente lo entendimos. Nos sonreíamos a pesar del dolor, intentaba calmarla con mis manos inútiles que nunca aprendieron el reiki de la oba. A pesar de ello cuando me estaba despidiendo al ver que todo marchaba bien, V me dice "Gracias por todo doctora, me re ayudó en ese momento sus masajes".
Esta es mi historia clínica, yo la escribo. Yo la elijo, una y mil veces.

Tanto amor paterno.

Otra vez vuelvo a quedar pasmada… frágil y pequeña ante tanto amor.
Durante la guardia del finde pasado, me sentí minúscula ante tanto amor paterno manifiesto.
Primero, en la guardia externa, apareció Jota (llamémoslo como yo. Tenía unos ojos verdes hermosos) su consulta era por malestar digestivo. Mientras yo lo interrogaba sobre pelotudeces, es decir, deposiciones, vómitos, características, fiebre…él me dio un dato; sumamente importante. Me dice “Porque además yo tengo un hijo discapacitado ¿le dije? Y vivimos solos porque mi mujer falleció en el 2012” Entonces me empezó a relatar sobre su hijito, que en realidad tiene más de 30 años, cómo lo cuida a pesar de que es ya mayor y tiene sus achaques. De que en realidad no se mueve, pero siente y se comunican con la mirada.
No era un dato relevante para el diagnostico. Era un relevante para la vida de Jota. Era el dato más importante. Era lo más importante.
Más tarde nos llaman para decir que iba a entrar una derivación con un paro. Un momento choto que me genera ansiedad, taquicardia, miedo y ganas de ser escritora. Preparamos todo en el shock room. Bah, para ser más exacta, yo una humilde servidora R1 habré corrido la camilla, calenté unos fisio y me puse los guante a la espera del sonido espantoso de la ambulancia.
Llegan las luces de colores alertas, y bajan varias personas diciendo que no van para la guardia sino que directamente pasan a terapia intensiva. Corrimos junto a la camilla por los pasillos hasta el servicio. En ese momento todo pasa rápido, las imágenes, las ventanas, las personas.
Dejamos a la paciente con la terapista, con un estado grave y volvimos a la trinchera.
De madrugada cuando las aguas habían calmado atiendo a un hombre con dolor en la cervical, que me dice que siempre lo tiene, que necesita que le inyecten algo. Y yo le pregunto a qué se debe eso; si a su trabajo, a la postura, al estilo de vida. “A todo eso” Me contesta “Yo soy el papá de la nena de terapia”. El era papá soltero (la mujer los había abandonado) de dos nenas con degeneración encefálica progresiva y hablaba con tanto amor y naturalidad de la situación, de su dolor de cabeza, del miedo de dejar a la otra nena sola, de que le había dicho que ya tenía muerte cerebral, de que su vida eran ellas. De que básicamente era papá. Y que aunque el espíritu insista, el cuerpo muchas veces se cansa. Y sus dolores recurrentes, y su hambre porque venían desde lejos, de otro hospital y varias rutas en la ruta con la ambulancia.
Le dimos algo para su dolor y una receta para que le sirvan el desayuno por la mañana. Me agradeció de manera muy amable a pesar de la situación. Le dije que para lo que necesitara estábamos ahí… en la guardia. Me volvió a agradecer. Había algo en esa manera de agradecer, en su voz, en su modo que me inquietaba.
Tenía ganas de llorar, pero eso no iba a servir de nada. Era hora de ser útil… y yo no sé cómo se hace eso.
Con tanta valentía, el papá había dado tanto a la vida… que yo no podía darle una analgesia, unas palabras y mi mejor sonrisa.
Aturdida, volví al box de médicos, y a pesar de que mis piernas me pesaban, vi la silla y decidí pegar la vuelta. Recordé que tenía un turrón en la mochila y que había visto una manzana en el cuarto. Los agarré salí a su búsqueda. Me encontré con el hombre en el pasillo llorando.
No pude hablar, le estiré mis manos con la modesta colación. Y me dijo uno de los piropos más lindos de mi vida. “Ah no, pero vos no podes ser más tierna” Y me abrazó. 

lunes, agosto 28, 2017

Fortaleza (a mi madre también)

He visto mucho, por suerte.
He visto el primer llanto, he visto el llanto padre, el llanto madre, que en conjunto se llama amor, o lo que es lo mismo familia. He visto la luz, y se me ha borrando cuando el llanto estuvo en mis ojos.
He visto madres jóvenes, casi niñas, y madres maduras. Primiparas y gran multíparas.
He visto la serenidad, pocas veces. He visto la locura, muchas veces.
He visto el miedo, he visto el dolor.
He visto como aguantan.
He visto como siempre, está la panza por delante.
Las he visto flaquear y salir adelante. Las he visto intentando abandonar el barco por el dolor. Las he visto dudando, diciendo que no podían.
Y las he visto poder siempre.
Siempre.
Poder.
Ese es el valor. La fuerza. Fuerza abajo, donde está la resistencia natural, el centro femenino. 
Porque siempre vientre, madre son sinónimos de refugio y fortaleza. 

La cuna.

Le pregunté quién estaba ahí adentro, quién golpeaba de ese modo. Con tanta violencia y atrevimiento. Qué manera irrespetuosa de venir al mundo, pensé.
Quería saber su nombre, no con la ternura que siempre me generan esos seres ansiosos por nacer. Por curiosidad; debía de ser un alguien con personalidad, con potencia y fortaleza.
“Mailén” Me dijo. Yo respondí “Qué hermoso nombre” Es que en realidad el primer bebé que amé con profundo desconcierto se llamó Maitena Ailén. Y Mailén era una fusión de su nombre. Inmediatamente pensé en ella, tan hermosa, ahora más grande. Tan inteligente y creativa. Y todavía recuerdo la primera vez que la tuve en mis brazos; Era una pelota de un poco mas de 4kilos, bien roja y edematizada. Así, arrugada, como si al pedo todos sus abuelos fuesen tintoreros.
Hicimos el parto con la Lili. Prácticamente cayó en mis manos.
A las horas, cuando la paso a ver, su abuela la acunaba y le decía cosas en otro idioma. Seguramente en mapuche. Un lenguaje extraño para mis oídos pero con tanta paz que hasta parecía un cántico. El amor de abuela hablándole, susurrándole cosas hermosas que yo no entendía, pero sabía por la conexión de sus miradas. Me quedé mirando la escena y solo podía sonreír. Tenía por supuesto, todo el interés y las ganas de preguntarle a la mujer qué significaba todo aquello. Pero consideré descortés mi vulgar español y miserable mi presencia ante tanta historia. Allí, en ese vínculo estaba el comienzo, la causa, la raíz, la fuente, la procedencia, el inicio, la cuna. La patria, que es el otro siempre.

    

jueves, agosto 17, 2017

Postguardia feliz.


Paralizada, quieta. Así como cuando te encuentra la ráfaga zapalina a la vuelta de la esquina cuando menos la esperabas. Con esa fuerza que te golpea el pecho, te despeina, te achica los ojos (aún más) y te hiela hasta el pescuezo. 
Así me quedé inmóvil cuando sus vocecitas gritaron "Es la doctora" y sin poder reaccionar se vinieron hacia mí como una correntada de ternura inocente, imparable, poderosa. Sin darme cuenta tenía encima mío esos ojitos rasgados risueños, quemandome, rodeandome con muchos brazos, y que respondí con muchos besos. 
La sorpresa, a mitad de día, a mitad de calle. Inesperada. 
El cariño desinteresado de los niños más hermosos de mi república. De mí Laguna Miranda. 
La paciencia de los que me enseñan día a día. 
La compañía residencial :D 
La complicidad en los momentos críticos, el aliento a la madruga. El arrastre de las pisadas... a la par. 
El consuelo de un caramelito o un mate calentito. 
Y a pesar del cansancio... el milagro de la vida. El trabajo de la iluminación, la oscuridad partida. El llanto primero. 
El agradecimiento acariciando el alma. Las sonrisas de las madres doloridas, la devolución del acompañamiento. La amabilidad reflejada. La despedida gemelar, las frases; Yo también los voy a extrañar. 
Todo el tiempo con el esteto colgado, escuchando el corazón. ¿A cuántos de esos podemos tocar, en cuántos logramos entrar?
Este es mi camino. Es mi regalo. Es mi presente. "El llanto en la risa, allí termina". 
Está bueno vivir de lo que a uno le gusta hacer. 
La felicidad. 

martes, agosto 01, 2017

Hoy crucé la plaza. Hacía frío, como de costumbre, pero al sol estaba lindo. Veía a la juventud, los adolescentes jugando a la pelota, las parejitas mateando entre chape y chape. Beso a los labios, beso a la bombilla, ping pong.
Si pudiéramos, haríamos lo mismo. Pero no podemos. Nuestras ganas de vernos se encuentran en algún punto y hacen el amor, locas, ardientes.

viernes, julio 28, 2017

Guardia de 24 horas.

Si estuve mucho tiempo en silencio,
si fueron muchos años los que no dije nada
fue porque esperaba el mometo justo
para cantar por vez primera
con voz clara y serena
con hambre y poesía
con el idioma del alma
con los miedos y certezas
con locura y seguridad
con la inconsciencia y la inocencia...
Conjugar el verbo amar.
Resultó ser que la palabra, no era lo primordial.
De mil maneras y en mil idiomas.
De instantes estamos hechos
y ahora compartidos.
Mil sol sale cada mañana con tu saludo
de buenos días,
y mi noche cae después de escuchar tu voz
que me lleva a soñar profundo
donde nos volvemos a encontrar.
"¿te gustan las sorpresas?" me preguntaste picarón
"voy a aparecer un día en la puerta de tu casa"
Todos los días me enamoro, todos los días te elijo.
Me mandaste un mensaje a media mañana
y entre tanto ginecólogo, obstetra y cachufleta
dando vueltas
una lagrima se me escapó.
Y te pido perdón amor,
si crees que mi trabajo no es fácil...
el tuyo es mucho mas duro, y lo sé.
A la distancia me acompañas todos los días,
y me esperas
y me escribís sabiendo que no te voy a poder contestar
y cuando logro encontrarte
ya no soy yo... soy los restos de mí...
y te cargo
con todo mi cansancio, con todas mis inseguridades
con todos mis muertos y todos mis nacimientos
con toda mi melancolía...
Y vos, doctor amor...
además de fumarme
juntas mis pedacitos y con toda tu ternura
los cosés, los pegás,
y me limpias toda la mierda con tu pervinox
que los bordes afrontados y sin signos de flogosis
(y la madre que no los parió)
me abrazas, me sostenes, me devolves
y encima me halagas con tu orgullo sincero
aunque un poco inflado...
sobre lo poco que hago
y lo mucho que digo.
Tu guardia; veinticuatro horas, incesante
de amor continuo, día tras día
de protección y mimos
de compañía y lejanía...
Eso sí que no es para cualquiera.
Eso es amor.


jueves, julio 13, 2017

Todos somos uno.


"Yo soy lo que soy no soy lo que ves 
yo soy mi futuro y soy mi ayer 
y hoy son tan sólo este amanecer 
y los ojos que te vieron nacer 
soy tan simple que casi ni me ves..." 

Mi primer muerte.

A veces creo que jamás me voy a acostumbrar a estar ahí. Y es contradictorio llevar una vida así, llena de estrés, miedos e inquietud. Es estar veinticuatro horas alertas y a la espera de que suene el teléfono por alguna derivación o escuchar la sirena de la ambulancia, esperar lo peor de las puertas para adentro, con todo el instrumental al alcance.
La última novela que leí, de K. Housseini, decía en un momento que dios no está ni en los templos, no en las iglesias ni en las mezquitas. Dios, está en el hospital.
Bueno, yo al principio no sabía mucho que hacer. Simulé que te tomaba el pulso, que nunca encontré. En realidad creo que quería agarrarte la mano.Siempre hago eso. Desde chica, veía como los médicos le toman el pulso a los pacientes, y siempre me gustó creer que en realidad la finalidad es agarrarles la mano a las personas.
Y fue eso lo que hice. Después, con angustia, empecé a mover mi cuerpo... todos esperábamos que salieras. Que salieras.
Yo buscaba, y a dios no lo encontraba.
Ahí lo necesité después de mucho tiempo. Y creo que debería tenerlo más cerca. Será por eso que se asocia el nosocomio con la casa de dios.
En cada batalla perdida, algo de nosotros muere. En cada parto, hay luz, hay vida.
Entre mi mano y la tuya, ojalá esté la de dios. Siempre más cerca de la tuya, que de la mía.

miércoles, julio 12, 2017

Conectados.


Cuando tengas un momentito llámame, y luego llévate la ll. 
Yo tengo todo el tiempo del mundo para que nos llamemos. 
Y aunque tenga el modo avión para el resto, para vos siempre estoy en línea. 
No hay cable que recargue mis energías. 
Cuando mi corazón se conecta con el tuyo, es cuando funciona mi batería. 
Te (ll)amo en mis sueños, siempre. 
Porque si me desconecto por veinticuatro horas de guardia, 
y al volver tengo treinta mil mensajes tuyos
que no esperan respuesta escrita
pero que se refleja en mis latidos y alma 
sé que sos vos,
de donde se alimenta este amor. 



miércoles, mayo 31, 2017

El amor tiene cara de naichá.

Julieta esperaba a Romeo. Y la cagaron. Porque el tipo nunca apareció. Nadie le dijo que para crecer había que darse cuenta que el romanticismo no existía.
Entonces advirtió que sí, había leído muchas novelas de amor. Todas clásicas, todas de lugares muy remotos. Incluso de tiempos e idiomas que no comprendía.
Resolvió entonces que si Romeo se había muerto hace rato, se podía conformar con un tipo mas humano, mas cercano. "Yo quiero un Raly" Dijo. Un tipo así, con esa sensibilidad y esa pinta. ¡Que esté tan bueno! Un militante, que toque la guitarra, escriba poesía, tenga barba y pelo largo.Que sea de estos pagos, que hable el idioma. Agghhh, lo pensaba y se le caía la baba.
Y así, soñaba y escribía poemas de amor aún sin conocerlo. Las letras le brotaban solas y escribían sobre un sentimiento que nunca antes había conocido. Tenía su diario, por supuesto. Rosa con perfume.
Hasta que apareció, sin previo aviso. Así como un tifón tropical, con esa potencia. Con la crudeza de la realidad pero con  la ternura de su corazón, le destrozó el diario íntimo y todas las frases de amor insulsas.
No era ni un Romeo ni mucho menos un Raly. Era amor.
Y por muchas caras que tu mente le ponga al amor, cuando realmente aparece... lo reconoce el corazón.


Marcados con el círculo de la pasión, elegidos para representar al distrito 1 en los juegos del cagado de hambre; por la milanga, las papas y el gohan.


Suspenso. ¿Has visto la cara del amor? :) 

miércoles, mayo 24, 2017

El comienzo de lo que sigue...






































El 31 de Julio del 2016, ésta foto me golpeó la frente. Literal.
Con calor tropical, a un día de empezar la beca en Okinawa, estaba ansiosa y feliz.
El baño de Hisao ojisan tiene un inodoro inteligente, pero es tan estrecho que cuando te sentás, la puerta queda a centímetros de tu cara. Es curioso, porque en esa puerta había un planisferio; en los bordes tenía las banderas de todos los países, muchos ni los conocía.
Cuando busqué la Argentina, reaccioné ante dos cosas; La primera, dice Islas Faklands y entre paréntesis Malvinas. Son Argentinas. El mundo lo duda. Entre paréntesis.
Lo segundo que me llamó la atención, fue que hay sólo ciertas ciudades indicadas, y no sé con qué criterio pues ni siquiera son ciudades capitales todas. Busqué la provincia soñada, y además de la capital estaba marcado el destino: Zapala.
Para los que no pueden leer Katakana, créanme. Esto no lo inventé, dice eso.

sábado, mayo 06, 2017

Travesía II

Aprendimos la diferencia entre los peajes de Buenos Aires a La Pampa.

A la ida, fue un estudio puramente observacional. Bah, yo observaba cómo Pupito refunfuñaba cada vez que saludaba a los trabajadores y no obtenía respuesta. Le decía que no se enoje al pedo, porque iba a envejecer más rápido.

A la vuelta, ya más relajados y con aire renovado, tomé nota. Cuando pasamos por el de La Pampa, el empleado nos preguntó cómo andábamos, a penas lo pasamos festejamos la proeza. Ya en el interior de Buenos Aires, cerca de 9 de Julio, el laburante nos dijo "Buen día" de manera enérgica y militar, casi como imponiéndonoslo... y me gustó de esa manera. Debía ser un buen día, ese es el mensaje que me quedó. Ya en el acceso oeste, mi billetera había quedado vacía. Igual que la devolución de saludo. No hay siquiera contacto visual, sólo con el billete. Una mano agarra y devuelve el vuelto. Pupito que no pierde la cortesía y aún sabiendo que no le van a responder el saludo, agradece antes de acelerar.