Dos cosas me decía siempre mi viejo cuando era chica; que aprenda karate para que me sepa defender siempre, y que si me perdía alguna vez, acuda a una tintorería que siempre me iban a ayudar, que diga mi apellido y que somos de Motobu.
Siempre me pareció una boludez todo eso.
Hasta hace poco que volé del nido (o llegué a él?). No estoy perdida, estoy lejana nomás.
Nunca subestimes la palabra de un padre.
En mi hermosa ciudad hay una sola tintorería. Conocí al dueño en un almuerzo de unos amigos/tios de la colectividad. En ese momento me dio la impresión que era un tipo muy bueno que no le había ido muy bien. Que no estaba solo, estaba lejano de su familia, como yo. Además tiene un rostro muy tierno. Gugui dice que pareciera que está riendo todo el tiempo.
A los pocos días de ese encuentro, caminando por el centro que es escueto, pasé por la vereda y como nos cruzamos la mirada entré a la tintorería a saludar. Me invitó unos mates y aunque estaba apurada y ocupada acepté. Hablamos de un montón de cosas, pero sobre todo de lo que coincidimos; la familia lejana. Me habló de sus hijos, y de los parientes de Buenos Aires, de Burzaco. De lo mal que lo pasó en capital cuando era chico y volvía a visitar a algún familiar y se descomponía en el subte.
Y en un comentario al pasar que no sé por qué venía al tema, me dijo algo de un primo que jugaba muy bien al rugby en primera. Y a mí no sé que se me pasó por la cabeza ni qué me llevó a hacer esa pregunta descarada. Suelo pensar muchísimo antes de hablar, de modo que cuando me atrevo, ya es tarde, la conversación sigue su curso y mi oportunidad se esfuma... entonces callo. Pero esa vez, la curiosidad nació en mí como una vertiente que sigue su curso, y no temí... bah, en realidad no pude reprimirla. Pensaba la manera de preguntar mientras las palabras ya brotaban de mi boca. Le pregunté, todavía no sé cómo, ni por qué, si aquel que jugaba bien al rubgy en Buenos Aires era un desaparecido. Mi pregunta lo tomó por sorpresa y calló de pronto todo lo que me estaba contando. Algo en su rostro cambió. Sus ojos parecía sonreír, como siempre. Pero empezaron a caerse las lágrimas. Y me respondió que no, que el desaparecido era su hermano. Que en realidad no era desaparecido. Que la dictadura lo asesinó accidentalmente cuando estudiaba en Bahía Blanca.
Sentí su dolor ante mi pregunta inesperada. Yo tampoco sabía como habíamos llegado ahí, ni cómo se me había ocurrido preguntar eso. Era la culpable de sus lágrimas.
Quiero seguir preguntando, pero todavía no me atrevo. Siempre respetando los tiempos y dolor de los familiares, por supuesto. Pero la mejor manera de homenajearlos es sacarlos a la luz, regar la memoria y que crezca esa semilla.
Resultó entonces que conocía al hermano mucho antes que a él. Ya sabía desde hace tiempo de él. Sabía que era una de las 17 semillas, que es otro que no desaparece si deja huellas.
viernes, septiembre 29, 2017
miércoles, septiembre 06, 2017
Mi HC; amo mis panzas.
Ayer estuvimos de guardia con el Bigo y la Lu. Cenamos como a las 4 am, descansamos unos 45 minutos antes de arrancar otra jornada.
Horas sin dormir, sin comer, sin sentarse.
4 panzas; dos partos, un ectópico y un preparto. Estuve con todas, a todas les agarré el hombro, les acaricié el brazo, les susurré pelotudeces. Amo mis panzas.
Después de que naciera Leila, fui hasta el cuarto a ver como andaban. Con V, su madre, desarrollamos un código durante todo su trabajo de parto que ninguna de las dos impuso. Simplemente lo entendimos. Nos sonreíamos a pesar del dolor, intentaba calmarla con mis manos inútiles que nunca aprendieron el reiki de la oba. A pesar de ello cuando me estaba despidiendo al ver que todo marchaba bien, V me dice "Gracias por todo doctora, me re ayudó en ese momento sus masajes".
Esta es mi historia clínica, yo la escribo. Yo la elijo, una y mil veces.
Horas sin dormir, sin comer, sin sentarse.
4 panzas; dos partos, un ectópico y un preparto. Estuve con todas, a todas les agarré el hombro, les acaricié el brazo, les susurré pelotudeces. Amo mis panzas.
Después de que naciera Leila, fui hasta el cuarto a ver como andaban. Con V, su madre, desarrollamos un código durante todo su trabajo de parto que ninguna de las dos impuso. Simplemente lo entendimos. Nos sonreíamos a pesar del dolor, intentaba calmarla con mis manos inútiles que nunca aprendieron el reiki de la oba. A pesar de ello cuando me estaba despidiendo al ver que todo marchaba bien, V me dice "Gracias por todo doctora, me re ayudó en ese momento sus masajes".
Esta es mi historia clínica, yo la escribo. Yo la elijo, una y mil veces.
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Tanto amor paterno.
Otra
vez vuelvo a quedar pasmada… frágil y pequeña ante tanto amor.
Durante la guardia del finde pasado, me sentí minúscula ante tanto amor paterno manifiesto.
Primero, en la guardia externa, apareció Jota (llamémoslo como yo. Tenía unos ojos verdes hermosos) su consulta era por malestar digestivo. Mientras yo lo interrogaba sobre pelotudeces, es decir, deposiciones, vómitos, características, fiebre…él me dio un dato; sumamente importante. Me dice “Porque además yo tengo un hijo discapacitado ¿le dije? Y vivimos solos porque mi mujer falleció en el 2012” Entonces me empezó a relatar sobre su hijito, que en realidad tiene más de 30 años, cómo lo cuida a pesar de que es ya mayor y tiene sus achaques. De que en realidad no se mueve, pero siente y se comunican con la mirada.
No era un dato relevante para el diagnostico. Era un relevante para la vida de Jota. Era el dato más importante. Era lo más importante.
Más tarde nos llaman para decir que iba a entrar una derivación con un paro. Un momento choto que me genera ansiedad, taquicardia, miedo y ganas de ser escritora. Preparamos todo en el shock room. Bah, para ser más exacta, yo una humilde servidora R1 habré corrido la camilla, calenté unos fisio y me puse los guante a la espera del sonido espantoso de la ambulancia.
Llegan las luces de colores alertas, y bajan varias personas diciendo que no van para la guardia sino que directamente pasan a terapia intensiva. Corrimos junto a la camilla por los pasillos hasta el servicio. En ese momento todo pasa rápido, las imágenes, las ventanas, las personas.
Dejamos a la paciente con la terapista, con un estado grave y volvimos a la trinchera.
De madrugada cuando las aguas habían calmado atiendo a un hombre con dolor en la cervical, que me dice que siempre lo tiene, que necesita que le inyecten algo. Y yo le pregunto a qué se debe eso; si a su trabajo, a la postura, al estilo de vida. “A todo eso” Me contesta “Yo soy el papá de la nena de terapia”. El era papá soltero (la mujer los había abandonado) de dos nenas con degeneración encefálica progresiva y hablaba con tanto amor y naturalidad de la situación, de su dolor de cabeza, del miedo de dejar a la otra nena sola, de que le había dicho que ya tenía muerte cerebral, de que su vida eran ellas. De que básicamente era papá. Y que aunque el espíritu insista, el cuerpo muchas veces se cansa. Y sus dolores recurrentes, y su hambre porque venían desde lejos, de otro hospital y varias rutas en la ruta con la ambulancia.
Le dimos algo para su dolor y una receta para que le sirvan el desayuno por la mañana. Me agradeció de manera muy amable a pesar de la situación. Le dije que para lo que necesitara estábamos ahí… en la guardia. Me volvió a agradecer. Había algo en esa manera de agradecer, en su voz, en su modo que me inquietaba.
Tenía ganas de llorar, pero eso no iba a servir de nada. Era hora de ser útil… y yo no sé cómo se hace eso.
Con tanta valentía, el papá había dado tanto a la vida… que yo no podía darle una analgesia, unas palabras y mi mejor sonrisa.
Aturdida, volví al box de médicos, y a pesar de que mis piernas me pesaban, vi la silla y decidí pegar la vuelta. Recordé que tenía un turrón en la mochila y que había visto una manzana en el cuarto. Los agarré salí a su búsqueda. Me encontré con el hombre en el pasillo llorando.
No pude hablar, le estiré mis manos con la modesta colación. Y me dijo uno de los piropos más lindos de mi vida. “Ah no, pero vos no podes ser más tierna” Y me abrazó.
Durante la guardia del finde pasado, me sentí minúscula ante tanto amor paterno manifiesto.
Primero, en la guardia externa, apareció Jota (llamémoslo como yo. Tenía unos ojos verdes hermosos) su consulta era por malestar digestivo. Mientras yo lo interrogaba sobre pelotudeces, es decir, deposiciones, vómitos, características, fiebre…él me dio un dato; sumamente importante. Me dice “Porque además yo tengo un hijo discapacitado ¿le dije? Y vivimos solos porque mi mujer falleció en el 2012” Entonces me empezó a relatar sobre su hijito, que en realidad tiene más de 30 años, cómo lo cuida a pesar de que es ya mayor y tiene sus achaques. De que en realidad no se mueve, pero siente y se comunican con la mirada.
No era un dato relevante para el diagnostico. Era un relevante para la vida de Jota. Era el dato más importante. Era lo más importante.
Más tarde nos llaman para decir que iba a entrar una derivación con un paro. Un momento choto que me genera ansiedad, taquicardia, miedo y ganas de ser escritora. Preparamos todo en el shock room. Bah, para ser más exacta, yo una humilde servidora R1 habré corrido la camilla, calenté unos fisio y me puse los guante a la espera del sonido espantoso de la ambulancia.
Llegan las luces de colores alertas, y bajan varias personas diciendo que no van para la guardia sino que directamente pasan a terapia intensiva. Corrimos junto a la camilla por los pasillos hasta el servicio. En ese momento todo pasa rápido, las imágenes, las ventanas, las personas.
Dejamos a la paciente con la terapista, con un estado grave y volvimos a la trinchera.
De madrugada cuando las aguas habían calmado atiendo a un hombre con dolor en la cervical, que me dice que siempre lo tiene, que necesita que le inyecten algo. Y yo le pregunto a qué se debe eso; si a su trabajo, a la postura, al estilo de vida. “A todo eso” Me contesta “Yo soy el papá de la nena de terapia”. El era papá soltero (la mujer los había abandonado) de dos nenas con degeneración encefálica progresiva y hablaba con tanto amor y naturalidad de la situación, de su dolor de cabeza, del miedo de dejar a la otra nena sola, de que le había dicho que ya tenía muerte cerebral, de que su vida eran ellas. De que básicamente era papá. Y que aunque el espíritu insista, el cuerpo muchas veces se cansa. Y sus dolores recurrentes, y su hambre porque venían desde lejos, de otro hospital y varias rutas en la ruta con la ambulancia.
Le dimos algo para su dolor y una receta para que le sirvan el desayuno por la mañana. Me agradeció de manera muy amable a pesar de la situación. Le dije que para lo que necesitara estábamos ahí… en la guardia. Me volvió a agradecer. Había algo en esa manera de agradecer, en su voz, en su modo que me inquietaba.
Tenía ganas de llorar, pero eso no iba a servir de nada. Era hora de ser útil… y yo no sé cómo se hace eso.
Con tanta valentía, el papá había dado tanto a la vida… que yo no podía darle una analgesia, unas palabras y mi mejor sonrisa.
Aturdida, volví al box de médicos, y a pesar de que mis piernas me pesaban, vi la silla y decidí pegar la vuelta. Recordé que tenía un turrón en la mochila y que había visto una manzana en el cuarto. Los agarré salí a su búsqueda. Me encontré con el hombre en el pasillo llorando.
No pude hablar, le estiré mis manos con la modesta colación. Y me dijo uno de los piropos más lindos de mi vida. “Ah no, pero vos no podes ser más tierna” Y me abrazó.
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lunes, agosto 28, 2017
Fortaleza (a mi madre también)
He visto mucho, por suerte.
He visto el primer llanto, he visto el llanto padre, el llanto madre, que en conjunto se llama amor, o lo que es lo mismo familia. He visto la luz, y se me ha borrando cuando el llanto estuvo en mis ojos.
He visto madres jóvenes, casi niñas, y madres maduras. Primiparas y gran multíparas.
He visto la serenidad, pocas veces. He visto la locura, muchas veces.
He visto el miedo, he visto el dolor.
He visto como aguantan.
He visto como siempre, está la panza por delante.
Las he visto flaquear y salir adelante. Las he visto intentando abandonar el barco por el dolor. Las he visto dudando, diciendo que no podían.
Y las he visto poder siempre.
Siempre.
Poder.
Ese es el valor. La fuerza.
Fuerza abajo, donde está la resistencia natural, el centro femenino. He visto el primer llanto, he visto el llanto padre, el llanto madre, que en conjunto se llama amor, o lo que es lo mismo familia. He visto la luz, y se me ha borrando cuando el llanto estuvo en mis ojos.
He visto madres jóvenes, casi niñas, y madres maduras. Primiparas y gran multíparas.
He visto la serenidad, pocas veces. He visto la locura, muchas veces.
He visto el miedo, he visto el dolor.
He visto como aguantan.
He visto como siempre, está la panza por delante.
Las he visto flaquear y salir adelante. Las he visto intentando abandonar el barco por el dolor. Las he visto dudando, diciendo que no podían.
Y las he visto poder siempre.
Siempre.
Poder.
Porque siempre vientre, madre son sinónimos de refugio y fortaleza.
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La cuna.
Le pregunté quién estaba ahí adentro, quién golpeaba de ese
modo. Con tanta violencia y atrevimiento. Qué manera irrespetuosa de venir al
mundo, pensé.
Quería saber su nombre, no con la ternura que siempre me generan esos seres ansiosos por nacer. Por curiosidad; debía de ser un alguien con personalidad, con potencia y fortaleza.
“Mailén” Me dijo. Yo respondí “Qué hermoso nombre” Es que en realidad el primer bebé que amé con profundo desconcierto se llamó Maitena Ailén. Y Mailén era una fusión de su nombre. Inmediatamente pensé en ella, tan hermosa, ahora más grande. Tan inteligente y creativa. Y todavía recuerdo la primera vez que la tuve en mis brazos; Era una pelota de un poco mas de 4kilos, bien roja y edematizada. Así, arrugada, como si al pedo todos sus abuelos fuesen tintoreros.
Hicimos el parto con la Lili. Prácticamente cayó en mis manos.
A las horas, cuando la paso a ver, su abuela la acunaba y le decía cosas en otro idioma. Seguramente en mapuche. Un lenguaje extraño para mis oídos pero con tanta paz que hasta parecía un cántico. El amor de abuela hablándole, susurrándole cosas hermosas que yo no entendía, pero sabía por la conexión de sus miradas. Me quedé mirando la escena y solo podía sonreír. Tenía por supuesto, todo el interés y las ganas de preguntarle a la mujer qué significaba todo aquello. Pero consideré descortés mi vulgar español y miserable mi presencia ante tanta historia. Allí, en ese vínculo estaba el comienzo, la causa, la raíz, la fuente, la procedencia, el inicio, la cuna. La patria, que es el otro siempre.
Quería saber su nombre, no con la ternura que siempre me generan esos seres ansiosos por nacer. Por curiosidad; debía de ser un alguien con personalidad, con potencia y fortaleza.
“Mailén” Me dijo. Yo respondí “Qué hermoso nombre” Es que en realidad el primer bebé que amé con profundo desconcierto se llamó Maitena Ailén. Y Mailén era una fusión de su nombre. Inmediatamente pensé en ella, tan hermosa, ahora más grande. Tan inteligente y creativa. Y todavía recuerdo la primera vez que la tuve en mis brazos; Era una pelota de un poco mas de 4kilos, bien roja y edematizada. Así, arrugada, como si al pedo todos sus abuelos fuesen tintoreros.
Hicimos el parto con la Lili. Prácticamente cayó en mis manos.
A las horas, cuando la paso a ver, su abuela la acunaba y le decía cosas en otro idioma. Seguramente en mapuche. Un lenguaje extraño para mis oídos pero con tanta paz que hasta parecía un cántico. El amor de abuela hablándole, susurrándole cosas hermosas que yo no entendía, pero sabía por la conexión de sus miradas. Me quedé mirando la escena y solo podía sonreír. Tenía por supuesto, todo el interés y las ganas de preguntarle a la mujer qué significaba todo aquello. Pero consideré descortés mi vulgar español y miserable mi presencia ante tanta historia. Allí, en ese vínculo estaba el comienzo, la causa, la raíz, la fuente, la procedencia, el inicio, la cuna. La patria, que es el otro siempre.
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jueves, agosto 17, 2017
Postguardia feliz.
Paralizada, quieta. Así como cuando te encuentra la ráfaga zapalina a la vuelta de la esquina cuando menos la esperabas. Con esa fuerza que te golpea el pecho, te despeina, te achica los ojos (aún más) y te hiela hasta el pescuezo.
Así me quedé inmóvil cuando sus vocecitas gritaron "Es la doctora" y sin poder reaccionar se vinieron hacia mí como una correntada de ternura inocente, imparable, poderosa. Sin darme cuenta tenía encima mío esos ojitos rasgados risueños, quemandome, rodeandome con muchos brazos, y que respondí con muchos besos.
La sorpresa, a mitad de día, a mitad de calle. Inesperada.
El cariño desinteresado de los niños más hermosos de mi república. De mí Laguna Miranda.
La paciencia de los que me enseñan día a día.
La compañía residencial :D
La complicidad en los momentos críticos, el aliento a la madruga. El arrastre de las pisadas... a la par.
El consuelo de un caramelito o un mate calentito.
Y a pesar del cansancio... el milagro de la vida. El trabajo de la iluminación, la oscuridad partida. El llanto primero.
El agradecimiento acariciando el alma. Las sonrisas de las madres doloridas, la devolución del acompañamiento. La amabilidad reflejada. La despedida gemelar, las frases; Yo también los voy a extrañar.
Todo el tiempo con el esteto colgado, escuchando el corazón. ¿A cuántos de esos podemos tocar, en cuántos logramos entrar?
Este es mi camino. Es mi regalo. Es mi presente. "El llanto en la risa, allí termina".
Está bueno vivir de lo que a uno le gusta hacer.
La felicidad.
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martes, agosto 01, 2017
Hoy crucé la plaza. Hacía frío, como de costumbre, pero al sol estaba lindo. Veía a la juventud, los adolescentes jugando a la pelota, las parejitas mateando entre chape y chape. Beso a los labios, beso a la bombilla, ping pong.
Si pudiéramos, haríamos lo mismo. Pero no podemos. Nuestras ganas de vernos se encuentran en algún punto y hacen el amor, locas, ardientes.
Si pudiéramos, haríamos lo mismo. Pero no podemos. Nuestras ganas de vernos se encuentran en algún punto y hacen el amor, locas, ardientes.
viernes, julio 28, 2017
Guardia de 24 horas.
Si estuve mucho tiempo en silencio,
si fueron muchos años los que no dije nada
fue porque esperaba el mometo justo
para cantar por vez primera
con voz clara y serena
con hambre y poesía
con el idioma del alma
con los miedos y certezas
con locura y seguridad
con la inconsciencia y la inocencia...
Conjugar el verbo amar.
Resultó ser que la palabra, no era lo primordial.
De mil maneras y en mil idiomas.
De instantes estamos hechos
y ahora compartidos.
Mil sol sale cada mañana con tu saludo
de buenos días,
y mi noche cae después de escuchar tu voz
que me lleva a soñar profundo
donde nos volvemos a encontrar.
"¿te gustan las sorpresas?" me preguntaste picarón
"voy a aparecer un día en la puerta de tu casa"
Todos los días me enamoro, todos los días te elijo.
Me mandaste un mensaje a media mañana
y entre tanto ginecólogo, obstetra y cachufleta
dando vueltas
una lagrima se me escapó.
Y te pido perdón amor,
si crees que mi trabajo no es fácil...
el tuyo es mucho mas duro, y lo sé.
A la distancia me acompañas todos los días,
y me esperas
y me escribís sabiendo que no te voy a poder contestar
y cuando logro encontrarte
ya no soy yo... soy los restos de mí...
y te cargo
con todo mi cansancio, con todas mis inseguridades
con todos mis muertos y todos mis nacimientos
con toda mi melancolía...
Y vos, doctor amor...
además de fumarme
juntas mis pedacitos y con toda tu ternura
los cosés, los pegás,
y me limpias toda la mierda con tu pervinox
que los bordes afrontados y sin signos de flogosis
(y la madre que no los parió)
me abrazas, me sostenes, me devolves
y encima me halagas con tu orgullo sincero
aunque un poco inflado...
sobre lo poco que hago
y lo mucho que digo.
Tu guardia; veinticuatro horas, incesante
de amor continuo, día tras día
de protección y mimos
de compañía y lejanía...
Eso sí que no es para cualquiera.
Eso es amor.
si fueron muchos años los que no dije nada
fue porque esperaba el mometo justo
para cantar por vez primera
con voz clara y serena
con hambre y poesía
con el idioma del alma
con los miedos y certezas
con locura y seguridad
con la inconsciencia y la inocencia...
Conjugar el verbo amar.
Resultó ser que la palabra, no era lo primordial.
De mil maneras y en mil idiomas.
De instantes estamos hechos
y ahora compartidos.
Mil sol sale cada mañana con tu saludo
de buenos días,
y mi noche cae después de escuchar tu voz
que me lleva a soñar profundo
donde nos volvemos a encontrar.
"¿te gustan las sorpresas?" me preguntaste picarón
"voy a aparecer un día en la puerta de tu casa"
Todos los días me enamoro, todos los días te elijo.
Me mandaste un mensaje a media mañana
y entre tanto ginecólogo, obstetra y cachufleta
dando vueltas
una lagrima se me escapó.
Y te pido perdón amor,
si crees que mi trabajo no es fácil...
el tuyo es mucho mas duro, y lo sé.
A la distancia me acompañas todos los días,
y me esperas
y me escribís sabiendo que no te voy a poder contestar
y cuando logro encontrarte
ya no soy yo... soy los restos de mí...
y te cargo
con todo mi cansancio, con todas mis inseguridades
con todos mis muertos y todos mis nacimientos
con toda mi melancolía...
Y vos, doctor amor...
además de fumarme
juntas mis pedacitos y con toda tu ternura
los cosés, los pegás,
y me limpias toda la mierda con tu pervinox
que los bordes afrontados y sin signos de flogosis
(y la madre que no los parió)
me abrazas, me sostenes, me devolves
y encima me halagas con tu orgullo sincero
aunque un poco inflado...
sobre lo poco que hago
y lo mucho que digo.
Tu guardia; veinticuatro horas, incesante
de amor continuo, día tras día
de protección y mimos
de compañía y lejanía...
Eso sí que no es para cualquiera.
Eso es amor.
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jueves, julio 13, 2017
Todos somos uno.
"Yo soy lo que soy no soy lo que ves
yo soy mi futuro y soy mi ayer
y hoy son tan sólo este amanecer
y los ojos que te vieron nacer
soy tan simple que casi ni me ves..."
yo soy mi futuro y soy mi ayer
y hoy son tan sólo este amanecer
y los ojos que te vieron nacer
soy tan simple que casi ni me ves..."
Mi primer muerte.
A veces creo que jamás me voy a acostumbrar a estar ahí. Y es contradictorio llevar una vida así, llena de estrés, miedos e inquietud. Es estar veinticuatro horas alertas y a la espera de que suene el teléfono por alguna derivación o escuchar la sirena de la ambulancia, esperar lo peor de las puertas para adentro, con todo el instrumental al alcance.
La última novela que leí, de K. Housseini, decía en un momento que dios no está ni en los templos, no en las iglesias ni en las mezquitas. Dios, está en el hospital.
Bueno, yo al principio no sabía mucho que hacer. Simulé que te tomaba el pulso, que nunca encontré. En realidad creo que quería agarrarte la mano.Siempre hago eso. Desde chica, veía como los médicos le toman el pulso a los pacientes, y siempre me gustó creer que en realidad la finalidad es agarrarles la mano a las personas.
Y fue eso lo que hice. Después, con angustia, empecé a mover mi cuerpo... todos esperábamos que salieras. Que salieras.
Yo buscaba, y a dios no lo encontraba.
Ahí lo necesité después de mucho tiempo. Y creo que debería tenerlo más cerca. Será por eso que se asocia el nosocomio con la casa de dios.
En cada batalla perdida, algo de nosotros muere. En cada parto, hay luz, hay vida.
Entre mi mano y la tuya, ojalá esté la de dios. Siempre más cerca de la tuya, que de la mía.
La última novela que leí, de K. Housseini, decía en un momento que dios no está ni en los templos, no en las iglesias ni en las mezquitas. Dios, está en el hospital.
Bueno, yo al principio no sabía mucho que hacer. Simulé que te tomaba el pulso, que nunca encontré. En realidad creo que quería agarrarte la mano.Siempre hago eso. Desde chica, veía como los médicos le toman el pulso a los pacientes, y siempre me gustó creer que en realidad la finalidad es agarrarles la mano a las personas.
Y fue eso lo que hice. Después, con angustia, empecé a mover mi cuerpo... todos esperábamos que salieras. Que salieras.
Yo buscaba, y a dios no lo encontraba.
Ahí lo necesité después de mucho tiempo. Y creo que debería tenerlo más cerca. Será por eso que se asocia el nosocomio con la casa de dios.
En cada batalla perdida, algo de nosotros muere. En cada parto, hay luz, hay vida.
Entre mi mano y la tuya, ojalá esté la de dios. Siempre más cerca de la tuya, que de la mía.
miércoles, julio 12, 2017
Conectados.
Cuando tengas un momentito llámame, y luego llévate la ll.
Yo tengo todo el tiempo del mundo para que nos llamemos.
Y aunque tenga el modo avión para el resto, para vos siempre estoy en línea.
No hay cable que recargue mis energías.
Cuando mi corazón se conecta con el tuyo, es cuando funciona mi batería.
Te (ll)amo en mis sueños, siempre.
Porque si me desconecto por veinticuatro horas de guardia,
y al volver tengo treinta mil mensajes tuyos
que no esperan respuesta escrita
pero que se refleja en mis latidos y alma
sé que sos vos,
de donde se alimenta este amor.
miércoles, mayo 31, 2017
El amor tiene cara de naichá.
Julieta esperaba a Romeo. Y la cagaron. Porque el tipo nunca apareció. Nadie le dijo que para crecer había que darse cuenta que el romanticismo no existía.
Entonces advirtió que sí, había leído muchas novelas de amor. Todas clásicas, todas de lugares muy remotos. Incluso de tiempos e idiomas que no comprendía.
Resolvió entonces que si Romeo se había muerto hace rato, se podía conformar con un tipo mas humano, mas cercano. "Yo quiero un Raly" Dijo. Un tipo así, con esa sensibilidad y esa pinta. ¡Que esté tan bueno! Un militante, que toque la guitarra, escriba poesía, tenga barba y pelo largo.Que sea de estos pagos, que hable el idioma. Agghhh, lo pensaba y se le caía la baba.
Y así, soñaba y escribía poemas de amor aún sin conocerlo. Las letras le brotaban solas y escribían sobre un sentimiento que nunca antes había conocido. Tenía su diario, por supuesto. Rosa con perfume.
Hasta que apareció, sin previo aviso. Así como un tifón tropical, con esa potencia. Con la crudeza de la realidad pero con la ternura de su corazón, le destrozó el diario íntimo y todas las frases de amor insulsas.
No era ni un Romeo ni mucho menos un Raly. Era amor.
Y por muchas caras que tu mente le ponga al amor, cuando realmente aparece... lo reconoce el corazón.
Entonces advirtió que sí, había leído muchas novelas de amor. Todas clásicas, todas de lugares muy remotos. Incluso de tiempos e idiomas que no comprendía.
Resolvió entonces que si Romeo se había muerto hace rato, se podía conformar con un tipo mas humano, mas cercano. "Yo quiero un Raly" Dijo. Un tipo así, con esa sensibilidad y esa pinta. ¡Que esté tan bueno! Un militante, que toque la guitarra, escriba poesía, tenga barba y pelo largo.Que sea de estos pagos, que hable el idioma. Agghhh, lo pensaba y se le caía la baba.
Y así, soñaba y escribía poemas de amor aún sin conocerlo. Las letras le brotaban solas y escribían sobre un sentimiento que nunca antes había conocido. Tenía su diario, por supuesto. Rosa con perfume.
Hasta que apareció, sin previo aviso. Así como un tifón tropical, con esa potencia. Con la crudeza de la realidad pero con la ternura de su corazón, le destrozó el diario íntimo y todas las frases de amor insulsas.
No era ni un Romeo ni mucho menos un Raly. Era amor.
Y por muchas caras que tu mente le ponga al amor, cuando realmente aparece... lo reconoce el corazón.
Marcados con el círculo de la pasión, elegidos para representar al distrito 1 en los juegos del cagado de hambre; por la milanga, las papas y el gohan.
Suspenso. ¿Has visto la cara del amor? :)
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miércoles, mayo 24, 2017
El comienzo de lo que sigue...
El 31 de Julio del 2016, ésta foto me golpeó la frente. Literal.
Con calor tropical, a un día de empezar la beca en Okinawa, estaba ansiosa y feliz.
El baño de Hisao ojisan tiene un inodoro inteligente, pero es tan estrecho que cuando te sentás, la puerta queda a centímetros de tu cara. Es curioso, porque en esa puerta había un planisferio; en los bordes tenía las banderas de todos los países, muchos ni los conocía.
Cuando busqué la Argentina, reaccioné ante dos cosas; La primera, dice Islas Faklands y entre paréntesis Malvinas. Son Argentinas. El mundo lo duda. Entre paréntesis.
Lo segundo que me llamó la atención, fue que hay sólo ciertas ciudades indicadas, y no sé con qué criterio pues ni siquiera son ciudades capitales todas. Busqué la provincia soñada, y además de la capital estaba marcado el destino: Zapala.
Para los que no pueden leer Katakana, créanme. Esto no lo inventé, dice eso.
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sábado, mayo 06, 2017
Travesía II
Aprendimos la diferencia entre los peajes de Buenos Aires a La Pampa.
A la ida, fue un estudio puramente observacional. Bah, yo observaba cómo Pupito refunfuñaba cada vez que saludaba a los trabajadores y no obtenía respuesta. Le decía que no se enoje al pedo, porque iba a envejecer más rápido.
A la vuelta, ya más relajados y con aire renovado, tomé nota. Cuando pasamos por el de La Pampa, el empleado nos preguntó cómo andábamos, a penas lo pasamos festejamos la proeza. Ya en el interior de Buenos Aires, cerca de 9 de Julio, el laburante nos dijo "Buen día" de manera enérgica y militar, casi como imponiéndonoslo... y me gustó de esa manera. Debía ser un buen día, ese es el mensaje que me quedó. Ya en el acceso oeste, mi billetera había quedado vacía. Igual que la devolución de saludo. No hay siquiera contacto visual, sólo con el billete. Una mano agarra y devuelve el vuelto. Pupito que no pierde la cortesía y aún sabiendo que no le van a responder el saludo, agradece antes de acelerar.
A la ida, fue un estudio puramente observacional. Bah, yo observaba cómo Pupito refunfuñaba cada vez que saludaba a los trabajadores y no obtenía respuesta. Le decía que no se enoje al pedo, porque iba a envejecer más rápido.
A la vuelta, ya más relajados y con aire renovado, tomé nota. Cuando pasamos por el de La Pampa, el empleado nos preguntó cómo andábamos, a penas lo pasamos festejamos la proeza. Ya en el interior de Buenos Aires, cerca de 9 de Julio, el laburante nos dijo "Buen día" de manera enérgica y militar, casi como imponiéndonoslo... y me gustó de esa manera. Debía ser un buen día, ese es el mensaje que me quedó. Ya en el acceso oeste, mi billetera había quedado vacía. Igual que la devolución de saludo. No hay siquiera contacto visual, sólo con el billete. Una mano agarra y devuelve el vuelto. Pupito que no pierde la cortesía y aún sabiendo que no le van a responder el saludo, agradece antes de acelerar.
Travesía-
Del arte de caminar se aprende a juntar valor para atravesar lo desconocido.
Avanzar hacia lo nuevo, dejando atrás lo conocido aunque eso implique perderse, desorientarse, retroceder, retomar el camino. Y es que de eso se trata. Eso es lo que termina de definir un camino. No cuán rápido llegamos al paisaje más soñado para sacarnos la selfie, sino cómo llegamos. En qué estado se encuentra nuestra alma, si ganó luminosidad, si perdió peso, si eliminó toxinas, si respiró la pureza.
Aventurarse en lo ignorado, reconocerse en el momento, en el tiempo y el lugar. Ser parte del cuadro, ser parte, ser. Y después dejarlo partir. Es decir, dejar allí una parte de uno.
Yo ya me partí, el año pasado me enamoré. Me hice trizas entre las rutas nuequinas; las que ahora se convierten en coronarias en el corazón. Dejé que me atravesara la inmensidad de sus montañas, lo profundo azul de sus aguas, el aire frío, el viento norte y el amor de la gente.
Yo ya me partí, el año pasado me enamoré. Entro y salgo de vos con la liviandad del que camina hasta donde llega su pueblo. Te atravieso y me dejo atravesar con frescura. Porque amo tus colores, tus olores y sabores. Amo tus rutas de ripio, las que pasan por la cornisa, las consolidadas. Amo tus vueltas por las rotondas. Tus guiño de ojo mientras suena kariyushi58, tus besos que saben a yerba mate y cedrón. Tus ojitos que sonríen cuando los golpea el sol de atrás. Amo tu manera de andar, tu tranquilidad y tu paz. Tu abrazo en cada parada.
Me enseñaste a ir serena, con la certeza de que me espera lo que tiene que ser. Y que no pasa nada si no se da, será que no es el momento. Me enseñaste a que respetando las leyes, se hace lo correcto y ahí está la diferencia.
Pasito a pasito, suave, suavecito disfrutando la vista y la compañía aunque al lado algunos tengan prisa por ser unos giles.
Aprendimos que el mejor viaje es este que caminamos juntos, cada día.
martes, abril 25, 2017
10m
Todo lo que siento.
Todo lo que somos.
Toda nuestra historia.
Todo lo que viene.
Gracias, ah y también te sigo amando,
pero dejame decirte algo más:
Soy feliz!
(greeeen - kiseki)
viernes, abril 21, 2017
Misterio.
Me gusta todo de vos,
me gusta tu universo
y como lo honramos
soñando despiertos.
Me gusta cuando te dormís
y la respiración se hace profunda
y calma, como tu esencia
azul casi transparente
marina, serena e inabarcable.
Me gusta el misterio
que encierran tus ojos.
Por eso intento siempre
esta bien cerca,
tocarte, sentirte
en lo posible penetrarte.
Me intriga el paraíso
que te guardas al descansar.
Que debe ser hermoso
como todo lo que rodeas.
Por eso, aunque todavía no logro entrar
puedo oler la hierba fresca,
la tierra húmeda, la lluvia y las flores.
Puedo sentir el agua y el viento
correr cuando me rodeas con tus brazos.
me gusta tu universo
y como lo honramos
soñando despiertos.
Me gusta cuando te dormís
y la respiración se hace profunda
y calma, como tu esencia
azul casi transparente
marina, serena e inabarcable.
Me gusta el misterio
que encierran tus ojos.
Por eso intento siempre
esta bien cerca,
tocarte, sentirte
en lo posible penetrarte.
Me intriga el paraíso
que te guardas al descansar.
Que debe ser hermoso
como todo lo que rodeas.
Por eso, aunque todavía no logro entrar
puedo oler la hierba fresca,
la tierra húmeda, la lluvia y las flores.
Puedo sentir el agua y el viento
correr cuando me rodeas con tus brazos.
martes, abril 18, 2017
Dar la luz. Es iluminar.
No es mi madre, pero me iluminó.
Ya la adopté.
"Oyasumi, me voy a descasar. Chau hijos."
Hijos dijo, me incluyó en su seno.
Y esa palabra, tan simple como fuerte, me impactó en el alma.
Ella sí dio a luz un día como hoy, hace 35 años a esa criatura emocional, carente de maldad, compañero mío en este viaje que se llama amor.
lunes, abril 17, 2017
Instalove.
Lloré a moco tendido y a lágrima viva. Pero me alegro de haberlo hecho, después de todo algún día y de alguna manera la venda debe caerse... Y siempre es trágico enterarse lo de papá noel, sobretodo porque se acaba la fiesta. Pero madurar y crecer no es un procedimiento indoloro. Lo bueno es que no queda otra más que superarlo y seguir. Y cualquier paso hacia una verdad... Una visión, siempre es importante.
Aunque no se vea, el sol está en alguna parte detrás de las nubes.
Es que cuando es el primer amor, siempre cuesta más y pareciera que duele para toda la vida. Tranquilos: no es así, la tragedia sólo es shakespeareana.
Resulta que ella para mí era un sueño, más de lo que podía pedir. Más de lo que me merecía ( Y por supuesto que sí, porque para aquel que no se valora a sí mismo cualquier mamarracho es demasiado arte). Y claro, ella era una belleza que mi humilde bolsillo de laburante si demasiada ostentación podía pagar.
De a poco y con mucho dolor, y al principio negación, comprendí que no le divertía mi compañía. La complacía con la comodidad. La llevaba a los bares que ella elegía, esos donde la gilada se reúne... Y mientras yo le hablaba, ella le sacaba fotos al lugar, al plato, a sí misma. Su atención se centraba en cuántos me gusta o cuantos corazones acumulaba. Yo ni siquiera era parte del decorado, salía a cenar con su celular, ese era su acompañante.
Lo comprendí cuando ví que no era el único. Me vi reflejado en la lástima del tipo de en frente: no era cara de aburrido lo que aparentaba, era cara de infeliz. Él era un medio. Y eso que tenía al lado un re minón que casi no le habló. En un momento me miró y tuve que correr la vista, creí que era por verguenza ajena. Y no, claro. Era otra cosa, macho. Era una trompada, porque la realidad es así, te faja. No te avisa que se viene el puño. En su mirada me anunciaba el miserable presente: flaco, parecía decir, ¿ no me digas que no lo viste? Hasta yo le pongo corazones en el instagram, pero tiene más fotos de ella que de los dos. Obsesionada de su cuerpo y autoalabanza es incapaz de querer a nadie más, ¿qué estás esperando?.
No me vi reflejado, era un espejo literal. Esos que ponen de fondo de manera estratégica para que el lugar pareciera más grande y lleno. Todo era un farsa. Tampoco era un bar, mi vida era un circo.
Entonces lo supe: mi billetera podía comprar su falsa compañía, pero mi amor jamás la conquistaría.
Y más duro todavía es aceptar que ese sentimiento puro y noble que sentías era sólo un engaño.
Pero tampoco nada es más liberador que conocer la verdad, ni tan sanador como aprender de las heridas.
Aunque no se vea, el sol está en alguna parte detrás de las nubes.
Es que cuando es el primer amor, siempre cuesta más y pareciera que duele para toda la vida. Tranquilos: no es así, la tragedia sólo es shakespeareana.
Resulta que ella para mí era un sueño, más de lo que podía pedir. Más de lo que me merecía ( Y por supuesto que sí, porque para aquel que no se valora a sí mismo cualquier mamarracho es demasiado arte). Y claro, ella era una belleza que mi humilde bolsillo de laburante si demasiada ostentación podía pagar.
De a poco y con mucho dolor, y al principio negación, comprendí que no le divertía mi compañía. La complacía con la comodidad. La llevaba a los bares que ella elegía, esos donde la gilada se reúne... Y mientras yo le hablaba, ella le sacaba fotos al lugar, al plato, a sí misma. Su atención se centraba en cuántos me gusta o cuantos corazones acumulaba. Yo ni siquiera era parte del decorado, salía a cenar con su celular, ese era su acompañante.
Lo comprendí cuando ví que no era el único. Me vi reflejado en la lástima del tipo de en frente: no era cara de aburrido lo que aparentaba, era cara de infeliz. Él era un medio. Y eso que tenía al lado un re minón que casi no le habló. En un momento me miró y tuve que correr la vista, creí que era por verguenza ajena. Y no, claro. Era otra cosa, macho. Era una trompada, porque la realidad es así, te faja. No te avisa que se viene el puño. En su mirada me anunciaba el miserable presente: flaco, parecía decir, ¿ no me digas que no lo viste? Hasta yo le pongo corazones en el instagram, pero tiene más fotos de ella que de los dos. Obsesionada de su cuerpo y autoalabanza es incapaz de querer a nadie más, ¿qué estás esperando?.
No me vi reflejado, era un espejo literal. Esos que ponen de fondo de manera estratégica para que el lugar pareciera más grande y lleno. Todo era un farsa. Tampoco era un bar, mi vida era un circo.
Entonces lo supe: mi billetera podía comprar su falsa compañía, pero mi amor jamás la conquistaría.
Y más duro todavía es aceptar que ese sentimiento puro y noble que sentías era sólo un engaño.
Pero tampoco nada es más liberador que conocer la verdad, ni tan sanador como aprender de las heridas.
viernes, marzo 31, 2017
Marzo
Al fondo, y de rojo... late mi corazón.
De chica siempre dije que iba a compartir mi sangre con aquel que me acompañara y respetara mis creencias, mis valores. Con aquel que caminara a mi lado al grito de Memoria, Verdad y Justicia.
Te lo pedí con una sonrisa tímida, y no dudaste en aceptar. De hecho, creo que ni lo pensaste.
Y ahí estuvimos, caminando muy juntitos, abrazos. En un abrazo que alcanzaba mucho más que nuestro perímetro. Y te contaba de mi pasión por Juan, de los chicos Gushiken, del chino Ishikawa que me acompañó en casi toda mi carrera con su foto a la derecha del aula magna; era mi primer saludo. Incluso cuando entraba cagada por algún parcial o final que tenía que rendir... lo miraba fijo "por vos" le decía por dentro y arrancaba con paso firme.
Caminamos con los familiares y cerca de la bandera. A pocos centímetros, otras organizaciones (que no tenían nada que ver con la Memoria, sino que tenían otro objetivo) nos quemaban la cabeza con cantos y gritos de extrema violencia hacia el presidente actual elegido en democracia.
Todo de a poco se desvirtúa. Creo que tenemos que tener en claro nuestro camino y nuestra meta. Los de afuera son de quelachupen.
Y que nunca falte el amor.
Porque creo que cuantos más presente estemos, más fuerza van a tener sus huellas.
Gracias amor por acompañarme.
Prometimos para el año que viene gestar una nueva bandera con origen de nacimiento en Neuquén, lindo sería que flamee en la ruta hasta Buenos Aires.
Te amo gu, y te elijo.
Cada día, me vuelvo a enamorar.
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